Una democracia auténtica precisa de unos
medios de comunicación independientes.
Stéphane Hessel
Víctor Sánchez Baños
El presidente de Argentina, Alberto Fernández, quien es admirado por varios funcionarios de la Cuarta Transformación, quiso hacer el gracioso con el presidente Español Pedro Sánchez y el traspié que dio es memorable. Su zalamería resultó un resbalón.
Le atribuyó una frase a nuestro Premio Nobel de Literatura, Octavio Paz, lo que es otra equivocación.
Fernández dijo en, atribución a Paz, que los mexicanos “salieron de los indios” y los brasileños “de la selva”, mientras que los argentinos llegaron “de los barcos” que venían de Europa, por la que le llovieron críticas de racista y prejuicioso que lo obligaron a pedir disculpas a quienes se sintieron “ofendidos”.
Primero no fue Octavio Paz, sino el compositor argentino Litto Nebbia. Segundo, pese a que la mayoría de los mexicanos tenemos genes indígenas, Fernández habla de su orgullo europeo.
Tercero, quienes conocemos Argentina, más allá de Buenos Aires y en el sur del país, sabemos que muchos argentinos no llegaron en barco y son discriminados por los que se creen descendientes puros de europeos, como Fernández.
Es tal el racismo estimulado por la clase política, que hasta hay ciudades enteras que se dicen descendientes de alemanes e italianos y no permiten que se acerquen los oriundos de comunidades autóctonas.
Hasta los cantautores argentinos jugaban con esas expresiones como Alberto Cortés, Facundo Cabral e incluso el miso Litto Nebbia. Pero lo hacían con tal finura que daba risa. Claro nunca lo hacían para lambisconear con otro gobernante, por el simple hecho que viene de Europa.
Independientemente de todo ello, el presidente argentino, amado por la izquierda mexicana, debe pedir perdón a los mexicanos y a los brasileños. Ambas comunidades no son tan silvestres como la Dinastía Fernández- Kirchner, que ha hecho de Argentina un país pobre.
De verdad, tengo muchos amigos argentinos que son respetuosos y, especialmente, simpatizantes con la cultura mexicana y que no los representa Fernández.
Por ello, le exijo al presidente Andrés Manuel López Obrador, que a su vez le exija a Fernández que pida perdón a los mexicanos, ahora que está de moda pedir perdón hasta el gobierno español por crímenes durante la conquista cuando aún no estaba conformada como una nación.
Que Alberto Fernández pida perdón ante la ofensa, calificándonos de descendientes de los indígenas, lo que en lo personal no me ofende ya que en mis genes llevó esa información, así como la de los europeos. De ello estoy orgulloso.
Pero usar esas expresiones para ridiculizarnos, como lo hizo el presidente argentino, eso es una ofensa.
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