Bernardo López

No puede describirse de otra manera el espectáculo de medio tiempo del Super Tazón LX, donde se presentó un artista reguetonero, que es ídolo de los jóvenes, pero que se usó para enviar mensajes políticos y de la perversa ideología de género, así como en contra del gobierno actual de Estados Unidos.

El congresista Andy Ogles envió una carta formal al Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes, para solicitar una investigación por la transmisión de «contenido explícito e indecente» durante el espectáculo de medio tiempo de Súper Tazón, el 8 de febrero.

El republicano considera que el espectáculo fue visto por millones de estadounidenses, en los que se incluyen niños y familias, por lo tanto no debieron incluirse referencias sexuales [u homosexuales] explícitas.

Ese espectáculo fue frívolo con respecto a la migración, pues es bien sabido que Estados Unidos es un país creado por migrantes. Las primeras migraciones europeas datan del 1000 d.C., pero a finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, muchos colonizadores ingleses, españoles y franceses ocuparon territorios en las Américas, principalmente en el norte.

Donald Trump calificó el espectáculo del Super Bowl LX como «uno de los peores de la historia: no tiene sentido, es una afrenta a la grandeza de Estados Unidos y no representa nuestros estándares de éxito, creatividad ni excelencia. Nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo, y el baile es repugnante, especialmente para los niños pequeños que lo ven desde todo Estados Unidos y el mundo».

Agregó que «no hay nada inspirador en este desastre de espectáculo de medio tiempo».

Y tiene toda la razón, porque el fútbol americano es un espectáculo que los estadounidenses entienden bien. Y tratar de forzar una empatía hacia la forma de pensar hispanoamericana provocaría una aversión entre la sociedad en Estados Unidos.

Se puede ver en videos, difundidos en redes sociales, la desconexión entre el público estadounidense que acudió al estadio y presenció el espectáculo de medio tiempo. Lo mismo se puede apreciar en los bares de Estados Unidos.

Los que diseñaron ese evento calcularon mal la reacción social y lo único que van a provocar es más segregación, así como operativos más radicales contra los migrantes, porque cualquiera que llega a ese país debería estar agradecido de haber sido aceptado y no realizar exigencias a las autoridades estadounidenses, como lo hizo el reguetonero.