La Redacción  

A su manera, así fue su vida de principio a fin, el charro de Huentitán, Vicente Fernández falleció a los 81 años después de más de cinco meses hospitalizado, su muerte enlutó a México, considerado como el cuarto «gallo» entre los ídolos históricos de la ranchera pasará a la eternidad junto a Javier Solís, Pedro Infante y Jorge Negrete. 

El intérprete de “El Rey” y “Mujeres divinas” logró conquistar con su voz a más de una generación, quienes convirtieron sus canciones en verdaderos himnos que hoy forman parte del imaginario popular que confluye entre cantinas y charros.  

Con tan sólo seis años de edad, “Chente” como le dicen sus seguidores empezó a soñar en una carrera como cantante, a los ocho años recibió una guitarra, rápidamente aprendió a tocarla y comenzó a estudiar música folclórica. Desde entonces, soñaba ya con el futuro, un futuro en donde Pedro Infante era su mayor ídolo y de quien aseguraba que iba a ser como él. 

En forma temprana Fernández fue conducido al éxito, a pesar de los obstáculos, su determinación lo condujo por una trayectoria que se convertiría en una historia de triunfo, y sí, se vale llorar, se vale decir “Acá entre nos, quiero que sepas la verdad, no te he dejado de adorar”, pero sin perder lo macho.  

Si algo solía retratar la música de “El Rey” eran los temas de mal de amores, “por tu maldito amor no puedo terminar con tantas penas…”, reza una de sus canciones para renegar del amor de esa mujer, pero también sin duda alguna, el patriarca de la familia Fernández expresó el amor hacia las mujeres con canciones como “Mujeres divinas” y “Hermoso cariño”, por lo que se han convertido en las predilectas de muchas personas a la hora de dedicarla a su ser amado. 

El rey de los palenques en cada concierto conmovía y emocionaba a los asistentes, fue el 15 de septiembre de 1984 la fecha que marcó su vida “Un mexicano en la México”, llenó la Monumental Plaza de Toros en la capital del país tras dos horas de cantar y cerca de 54 mil personas asistentes, su esfuerzo había rendido frutos, se consagró como un ídolo de la música regional mexicana.  

Con elegancia portaba sus trajes de charro que acentuaban sus conciertos que sin duda se convertían en verdaderas noches mexicanas «Mientras ustedes no dejen de aplaudir, su ‘Chente’ no dejará de cantar», era la frase más esperada de Vicente Fernández, en cuyos conciertos afloraba esa costumbre suya de no soltar el micrófono hasta que cesaran los aplausos. 

Con su característico sombrero ancho y siempre en compañía de buen mariachi, actuó en los escenarios más prestigiosos del mundo como el Auditorio Nacional y la Plaza de Toros, en la capital mexicana, el Madison Square Garden y el Radio City Music Hall de Nueva York.  Después de más de 50 años de carrera anunció su retiro.  

“El Rey” se ha ido y no hay mejor canción que represente todo lo que es Vicente Fernández, pues hasta ahora nadie ha podido igualar la influencia que el artista tuvo en la industria musical del mundo, llevando la música vernácula a escenarios muy importantes en todo el planeta, logrando ser reconocido como el máximo exponente de la música de mariachi de México.