· México atraviesa un momento delicado en uno de los pilares económicos que más oxígeno han dado al país en las últimas décadas: las remesas
· De enero a octubre de 2025 ingresaron 51 mil 344 millones de dólares, un retroceso interanual del 5.1%
María Escalante García
México atraviesa un momento delicado en uno de los pilares económicos que más oxígeno han dado al país en las últimas décadas: las remesas. De acuerdo con cifras del Banco de México, de enero a octubre de 2025 ingresaron 51 mil 344 millones de dólares, un retroceso interanual del 5.1% que no solo confirma la tendencia negativa, sino que acumula siete meses consecutivos a la baja.
La magnitud del descenso enciende focos rojos. Las remesas, que durante años crecieron sin pausa, hoy muestran el impacto directo de la agresiva política migratoria de Estados Unidos, nación desde donde proviene la mayor parte de los envíos. Las detenciones, deportaciones, restricciones laborales y nuevas reglas para contrataciones están golpeando la estabilidad económica de millones de mexicanos en ese país. Y ese golpe, inevitablemente, se refleja en los hogares que dependen de ese dinero para sobrevivir.
Un golpe silencioso al consumo y a las economías locales
La caída de las remesas no solo significa menos dólares circulando. Representa menos comida en la mesa, menos inversión en pequeños comercios, menos dinero para educación o salud. En estados como Michoacán, Guanajuato, Zacatecas o Jalisco —entre los más dependientes de estos envíos— la reducción se traduce en presiones adicionales a economías que ya venían debilitadas por la inflación y el bajo crecimiento.
Para miles de familias, las remesas son su principal o única fuente de ingresos. La baja sostenida deja claro que no hay un plan alterno y que, una vez más, los mexicanos más vulnerables son quienes absorben el costo de decisiones tomadas a ambos lados de la frontera.
Estados Unidos endurece, México resiente
La política migratoria estadounidense ha escalado a niveles que afectan directamente la capacidad de los trabajadores mexicanos para ingresar o permanecer en ese país. Reducción de permisos, vigilancia reforzada y operativos para desalentar el empleo informal se han convertido en barreras que frenan la llegada de dólares a México.
Aun así, el gobierno federal evita reconocer el impacto real. Se insiste en discursos optimistas mientras los datos del propio Banxico evidencian lo contrario: la caída ya no es temporal, es sostenida.
Una economía que pierde uno de sus pilares
Durante años, el crecimiento de las remesas compensó la falta de dinamismo económico interno. Ahora que ese flujo comienza a debilitarse, la vulnerabilidad queda al descubierto. ¿Qué pasará si la tendencia continúa? ¿Cómo responderán los estados más dependientes? ¿Qué alternativas ofrecerá el gobierno federal?
Lo cierto es que México no puede seguir confiando en el dinero enviado por quienes tuvieron que migrar ante la falta de oportunidades. La disminución de remesas es una llamada de atención: si no se generan empleos dignos y una economía que retenga talento, la dependencia se volverá un riesgo mayor.
Mientras tanto, las cifras son contundentes. Y, por ahora, la tendencia no da señales de revertirse.
Cifras
México obtuvo 2 mil 746 millones de dólares menos que los 54 mil 90 millones de dólares recibidos entre enero y octubre de 2024.
Además, la remesa promedio individual decreció 0.4 por ciento, entre enero y septiembre, al alcanzar los 394 dólares. Mientras que el número de operaciones también cayó 5.2 por ciento hasta los 116 millones, de las cuales 99.2 por ciento fueron transferencias electrónicas.
Tan solo en octubre, México captó 5 mil 635 millones de dólares en remesas, lo que implicó una disminución de 1.7 por ciento frente al mismo mes de 2024.
El Banco de México explicó que esta disminución anual es “resultado neto de una disminución de 5.4 por ciento en el número de envíos y de un incremento de 4 por ciento en el valor de la remesa promedio”, que en octubre de 2024 fue de 387 dólares.
Las remesas enviadas por residentes en México al extranjero se situaron en 98 millones de dólares en octubre de 2025, lo que representa una contracción interanual del 8 por ciento.















