Enrique Escobedo

No es lo mismo los medios de comunicación masiva que los medios masivos de comunicación. Veamos, en el primer caso al hablar de los medios de comunicación masiva aludo a las muy diversas organizaciones que informan, difunden noticias, propagan conocimientos, divulgan ciencia, tecnología, deportes, espectáculos y notas sociales, entre otros temas. Los medios van desde la prensa diaria o semanal, mensual o por periodos; también ahí se clasifica al cine, radio, televisión, revistas, redes sociales, libros, internet y toda aquella forma tecnológica o analógica que difumina información verídica o no. Por el otro lado encontramos el concepto de medios masivos. Es decir, es tal la cantidad de agencias de medios y redes sociales que existen hoy en día que se convierten en una catapulta de ramas sin tronco que me parece imposible de identificar, pues son nacionales e internacionales y no dejan de reproducirse.

Sendos tipos de categorías son objeto de estudio en las escuelas y facultades de periodismo y comunicación. A mí, en lo personal, me ocupa el tema de los medios escritos de comunicación masiva de tinte político, pues los hay, en la medida de lo posible, imparciales. Otros son abiertamente afines al gobierno o intereses particulares; otros son abiertamente opositores al régimen. Lo interesante es que muchas revistas y periódicos procuran que el abanico de sus escritores sea plural. Hay casos en que ese abanico es de plumas con posiciones políticas afines.

El caso de la revista IMPAR me llama la atención porque prácticamente todos somos críticos al gobierno del morenato. Lo cual no nos hace “anti cuatro t”, simplemente afirmamos que existen otros puntos de vista, diversas formas del ejercicio del gobierno e innovadoras maneras de ejercer el poder sin abusar de su ejercicio. Leo a mis colegas y no concluyo que añoran al viejo PRI o a los gobiernos panistas. Son colegas que ven hacia adelante y se preocupan por el destino de nuestro país. De ahí que no es lo mismo criticar que ser anti algo.

Empero el asunto es que son muchas las revistas que señalan con fineza y buen tino las pifias de la presidenta, ella y su maquinaria de prensa y propaganda nos estigmatizan, desdeñan y entramos al archivo denominado por ellos “comentocracia”.  En lo personal no lo veo como un triunfo, por el contrario, es una derrota ante la soberbia y vanidad de ella y de su equipo que no están dispuestos a escuchar otras voces.

Consecuentemente es un reto escribir con la intención de ser leídos y escuchados. Recuerdo que un jefe de prensa de un expresidente me dijo que ese mandatario no leía los artículos que lo alababan, sino aquellos que le criticaban la forma de gobernar, pues solo así podía equilibrar la nave. Era un hombre inteligente que a diferencia de Vicente Fox no se deprimía por las críticas o del hombre de tabasco que generalizaba, decía “extraña su embute” y esa era su respuesta a la crítica.   

No tengo fuentes cercanas a la presidenta, pero tengo la impresión de que ya está cansada de los medios de comunicación masiva y de los medios masivos de comunicación. Su rostro en las conferencias mañaneras denota hartazgo. Pero bien sabe que ya no puede cambiar de estrategia. Sabe que con su aparición diaria marca la agenda del día, pero no trabaja en la agenda nacional. Ya descubrió que vive en la inmediatez y que la visión de largo plazo con visión de Estado la ha descuidado. Verla en las mañanas es un juego de frontón, ya que rebota las preguntas esquivando las respuestas y, al mismo tiempo, trata de imitar a su mentor; lo cual no lo logra y sólo transmite pena ajena.

IMPAR es una revista que se publica los lunes y jueves. Pero eso a ella no le importa. Es más, tal vez sus colaboradores ya no le seleccionan artículos que potencialmente le pudieran auxiliar. Nuestra revista y otras más que esgrimimos razones críticas son tachadas de derecha por ella y sus colaboradores y con eso nos desean descalificar. Ojalá puedan ver que la conducción del país no es un juego del geometrismo político del activismo universitario. En fin, no hay peor ciego que el que no quiere ver.

Ya son tantos los medios de comunicación masiva, las tecnologías de la información y la comunicación y las redes sociales que hablan de política que hoy más que nunca aplica la frase “si usted está desorientado, no se preocupe, es que usted está bien informado”. Y al parecer otra desorientada es nuestra primera mandataria.