Aleinad Mina
El ser humano se caracteriza por tener un pensamiento reflexivo, aunque paradójicamente el pensamiento por sí mismo no es capaz de cuestionar lo qué hay en su entorno, se requiere tener una actitud de sospecha que ponga a prueba su realidad. La filosofía incita a poner entre paréntesis la vida cotidiana, no se contenta con lo que percibe, es ante todo una postura crítica que violenta lo inmediato, porque busca los fundamentos últimos de las cosas, y a partir de ellos, el filosofo construye sus propias verdades como un camino a seguir para alcanzar su libertad.
Noviembre es un mes que conmemora el Día Mundial de la Filosofía, un buen pretexto para considerar la importancia del pensamiento filosófico y cultivarlo en nuestra vida. La filosofía no sólo es teoría, es ante todo una actitud escéptica que nos configura una nueva perspectiva, para pensar el mundo y pensarnos a nosotros mismos de manera distinta. Una mirada reflexiva tiene por efecto actuar, por eso la filosofía se desborda del pensamiento y crea una forma de vida más acorde a la consciencia, nos hace comprometernos con nuestra existencia. Desde la antigüedad clásica se le concibe como una práctica de vida que educa al espíritu y lo prepara para morir.
La historia de la filosofía pone en relieve la relación entre el pensamiento y las identidades sociopolíticas que escenifican una determinada época. Es fascinante observar cómo la historia muestra que cuestionar el lugar del hombre y su relación con el mundo, configura una y otra vez nuevos valores, morales, saberes y éticas. Los escenarios políticos y sociales fueron replanteados en distintas épocas por grandes filósofos, entre ellos Sócrates, Descartes, Nietzsche, Marx y Freud. Desde la filosofía se ha dislocado la figura del hombre de su contexto social, poniendo en cuestión los valores y las condiciones que sujetan al hombre a una determinada forma de ser, la consecuencia de esto, ha sido romper con lo establecido y determinar nuevas maneras de existir. Todos ellos han violentado la superficie de un orden que plantea al hombre desde un punto marcado por lo económico, político y social, y han vuelto a aquellos principios que marcan alternativas para habitar el mundo desde otros ángulos
Por mencionar un ejemplo contemporáneo y actual de la filosofía, el importante trabajo del filósofo camerunés Achille Mbembe que reflexiona entorno a las consecuencias de la relación entre cuerpo, tecnología y migración para criticar al Régimen Contemporáneo de Migración. Mbembe señala que una de las maneras de controlar el flujo migratorio es la aplicación de tecnologías biométricas, como la toma de huellas dactilares y reconocimiento facial; esta propuesta marca contundentemente una división racial que se basa en aspectos como el color de piel y dividen a los cuerpos que pueden moverse con libertad y los que se presentan una amenaza. Dicha postura, controla el movimiento de cada persona y privilegia a sociedades minoritarias.
El filósofo es un amante del saber, eróticamente cuestiona las condiciones del mundo porque sólo así puede desprenderse de lo que tiene enfrente, ¿Qué hace en la actualidad el filósofo? se da cuenta que el mundo está forjado a partir de un lenguaje de sentido común, mediado por una lógica mecánica que opera produciendo deseos, pensamientos, intereses que subyugan al individuo. Ese mundo incuestionable, natural, común, basado en una serie de preceptos normales se basa desde siempre en relaciones de exclusión y despojo. En palabras de Foucault “ el poder está buscando cuerpos económicamente rentables y políticamente dóciles”, somos presos de una normalidad en la que somos ajenos a nosotros mismos. Existimos sin ser auténticos, Marx llamaba “alienación” a las ideologías de sentido común que son moldes de identidad en función a un uso productivo y estas subjetividades son ajenas al propio individuo. La filosofía cuestiona ¿porqué?, y la historia demuestra que el mundo es una construcción, no una verdad última; quiénes construyen su propia verdad y llegan a sondear el porqué pueden llamarse a sí mismos filósofos pues se erotizan construyendo su propia identidad. El filósofo tiene capacidad de asombro, voltea a ver al sitio de uno mismo, lejos de la producción mercantil.
¿Quién soy? Cuando te presentas por primera vez ante un grupo, se suele confundir normalmente nuestra identidad con nuestro oficio, nuestra profesión, nuestro trabajo y nuestra ideología, esto no se acerca ni un poco a nuestro verdadero ser, es tan común que pase eso en un mundo hecho para la competición, el liderazgo y el adoctrinamiento, por eso la filosofía es el único antídoto para volver a ser individuos y no masas.
Detenerte a dialogar constantemente con tus propias ideas, someter tu espíritu a una reflexión continua que te liberé de lo innecesario, de lo aparente, de lo que no es esencial para tu verdadero ser, es una herramienta para responder tu pregunta más esencial que determina tu vida, porque es el poder que tienes para relacionarte contigo mismo y con el mundo. La filosofía es un ejercicio de libertad y autonomía, que no se debe a ningún otro fin sino que su dignidad se encuentra en su misma esencia. Hacer filosofía es ejercitar cada día el pensamiento para que el espíritu abandone el lugar que le dio el mundo y encuentre en su verdadero hogar el abrazo de la vida eterna.