El Caminante

«A Juan Gabriel nada le ha sido fácil, salvo el éxito», esa es la frase que puede definir la existencia del divo de Juárez, no la de Alberto Aguilera Valadez porque ese es otro cantar.

Hoy Aguilera Valadez cumpliría 72 años de edad, el genio que, con letras fáciles de situaciones cotidianas, con sus contoneos amanerados enfundado en trajes tornasolados en una sociedad machista de los años 70 conquistó los mercados disqueros, los oídos, a las jovencitas y porque no a jovencitos (ya nadie se espanta), se extendió por casi cinco décadas, Juan Gabriel cumplirá 52 años.

La gente dejaba todo por ver a su ídolo y él lo entendía así, por eso lo dejaba todo en el escenario repetía en las entrevistas que concedía a picos y que todos los periodistas deseaban.

Su historia de tragedia personal, la pérdida de su madre le llevo a qué un grupo de la población lo adoptara como hijo, la mercadotecnia funcionaba, cuando lloraban los instrumentos de Amor Eterno el respetable se estremecía, era querido por muchos y por otros no tanto, pero todos sabían que era un personaje icónico en México y luego del mundo de habla hispana.

Escribió más de mil 500 canciones, se tradujeron a diez idiomas, sus composiciones se escucharon en alemán, francés, turco, italiano, griego, tagalo, inglés, papiamento, portugués y japonés. Les cantó a jefes de Estado en la I Cumbre Iberoamericana en 1991, llenó estadios, palenques y hasta a narcotraficantes como a Pablo Escobar, a quien le dio un besito de a millón de dólares (versiones periodísticas) y al dictador Nicolás Maduro le cantó las mañanitas.

Su música sonó en las discotecas más exclusivas, donde juniors disfrutaban de la opulencia y bailaban con el “Noa, Noa”, pero también en cantinas de mala muerte y piqueras donde se ahogan las penas por amores, por “la diferencia entre tú y yo, seria corazón, que yo en tu lugar, si te amaría”. Juan Gabriel grabó 41 álbumes en estudio, 43 compilatorios y con invitados.

Alberto Aguilera y su fama lo llevaron a ser influyente, Cecilia Occeli ex esposa de Carlos Salinas de Gortari, presidente de México, le abrieron las puertas de Palacio de Bellas Artes en 1990, generando una gran controversia por ser un artista popular, pero tanto fue el éxito y la emoción de volver a bailar con él canciones como “Debo Hacerlo”, que sus presentaciones se repitieron en 1997 y 2013. El lugar volvió a ser abierto para el “Divo de Juárez” en 2016 para realizarle un homenaje por su fallecimiento.

Es un personaje que construyó su lugar a lado de Pedro Infante, Jorge Negrete, José Alfredo Jiménez. Felices 72 Alberto Aguilera (Juan Gabriel).