Miguel Ángel Casique Olivos
De acuerdo a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) hay al menos 28 mil 674 sindicatos registrados de los cuales el 62% no tienen actividad sindical. Según la misma Secretaría unos 6 mil 663 tienen actividad -revisión de contratos-, y apenas un 61.4%, 4 mil 091 han realizado la adecuación de sus estatutos como se los indica la reforma laboral en el artículo 371. Aunque parece insignificante el hecho, la verdad es que no, pues La Ley Federal del Trabajo establece que los procedimientos de elección de sus directivas tienen que garantizar el pleno ejercicio del voto personal, libre, directo y secreto.
En Puebla, en la bella ciudad de Atlixco, se encuentra la empresa Mex Mode, fábrica textilera, cuyo sindicado actual se ha convertido en un ejemplo y modelo de cómo deberían ser los sindicatos en la entidad poblana y en todo el país. La periodista Karen Santos documentó en la revista «Buzos de la noticia», con testimonio y entrevistas, cómo los trabajadores, cansados de injusticias y de no contar con el apoyo de los supuestos dirigentes sindicales anteriores, al menos unos 100 trabajadores decidieron buscar una solución a sus problemas laborales
En la primera década del año 2000, en la fábrica las jornadas de trabajo duraban más de 12 horas, los obreros tenían 15 minutos para ir a comer y nomás 5 minutos para ir al baño; si se enfermaban les descontaban salario; incluso, testimonio de un obrero, en alguna ocasión un directivo le llegó a pegar con una madera a una operadora, además de que los malos tratos verbales eran una constante. El sindicato, sin duda, era afín a los directivos que casi se creían dueños de los mismos obreros; «por cualquier cosa amenazaban con levantar reportes y con arrogancia llegaban a decir que no tenían supervisores pero sí capataces.”
El primer paso de los trabajadores fue comenzar a trabajar para sustituir a los malos dirigentes del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Empresa Mex Mode (Sitemex); algo nada sencillo, pues para los obreros el hecho de sólo imaginar lo que se les vendría encima, les causaba temor. A partir de 2008 los obreros comenzaron a hacer valer sus derechos laborales. Pero como el poder político siempre apoya a las empresas cuando estas quieren seguir manteniendo controlados a los obreros y explotarlos, en muchas ocasiones, hasta matarlos, José Rubén Huerta Yedra, presidente de la JLCA de Puebla, se negó a otorgar la «toma de nota» con el argumento de que existía un incidente de nulidad promovido por otro grupo o planilla con el mismo interés de contender.
Tras nueva elección los obreros comenzaron a tener mejores prestaciones; hay reorganización con el nuevo sindicato, se empezó a «reacomodar lo que estaba mal» y se construía un mejor ambiente para todos”. Quizá Sitemex no sea el único sindicado que ve por los trabajadores, pero sí es un ejemplo de que los trabajadores unidos se vuelven una gran roca indestructible para defender sus derechos. A final de cuentas la clase trabajadora es la que produce la riqueza del país. Sin embargo, es también la más desprotegida. Por esta razón merece una condición de vida digna y esto se puede lograr a través de un sindicato que realmente la defienda. Por el momento, querido lector, es todo.















