·         La reciente tragedia del sumergible Titan con la finalidad de ver los restos del Titanic, ha generado una polémica, así como el comienzo de este tema

·         Ha aumentado considerablemente en los últimos años, sobre todo después de la pandemia del Covid-19

María Escalante García

La reciente tragedia del sumergible Titan con la finalidad de ver los restos del Titanic, ha generado una polémica, así como el comienzo de un nuevo tema, el turismo de élite, las inmersiones submarinas, los viajes al espacio y las subidas a las grandes cimas, pasando por las visitas a zonas en conflicto o la caza en grandes reservas naturales, forman parte de este tipo de turismo.

El turismo de élite es un fenómeno que busca nuevas y exclusivas aventuras a precios elevados, varias son las opciones ‘extravagantes’ que se ven en este tipo de situaciones, una tendencia que cada vez toma más fuerza.

El turismo de élite no es una novedad, pero ha aumentado considerablemente en los últimos años, sobre todo después de la pandemia del Covid-19, mientras que desde el 2017 ha subido en 44% el número de individuos cuyo patrimonio neto supera los $30 millones de dólares.

Pero viajar a las profundidades del océano, al espacio exterior o a bosques inhóspitos no es un mero turismo de lujo, sino aventuras que solo pueden financiarse unos cuantos, con el afán de vivir al máximo y, a la vez, diferenciarse del resto.

Ante el aumento de la demanda, muchas empresas se dedican a planificar viajes exclusivos a los parajes más salvajes. Es el caso de Abercrombie & Kent, que organiza safaris especiales al África o visitas a bosques inhóspitos, donde sus clientes pueden tener contacto con especies en peligro de extinción, o incluso dar la vuelta al mundo en un jet privado.

La desaparición del sumergible Titan con cinco tripulantes que iban a ver los restos del Titanic a unos 600 kilómetros al sureste de la costa de Newfoundland (Canadá), tras el pago de unos 229 mil euros por persona, han devuelto al primer plano a una tendencia que en algunas de sus vertientes moverá cifras milmillonarias, según los especialistas.

Turismo espacial

Desde que en 2001 el multimillonario estadounidense Dennis Tito pagó US$ 20 millones a la agencia espacial rusa Rocosmos por viajar al espacio, el turismo orbital se ha convertido en fuente de negocio para las empresas de todo el mundo.

Hasta 2009 habían viajado más allá de la atmósfera terrestre siete “turistas” -de ellos, una mujer-, todos ellos acaudalados empresarios que pagaron cada uno entre US$16 millones y los US$35 millones del canadiense Guy Laliberté.

En los últimos años compañías privadas como Blue Origin (Jeff Bezos) y SpaceX (Elon Musk) han desarrollado proyectos de viajes espaciales. Un informe de la financiera suiza UBS de 2019 estima que los vuelos comerciales al espacio exterior podrían convertirse en una industria de 23.000 millones de dólares en 2030.

Subacuático

El llamado turismo subacuático abarca un extenso abanico de opciones: desde estancias de lujo en un submarino con paredes de cristal a excursiones de buceo entre restos arqueológicos del fondo marino.

De guerra, conflictos y desastres

En el turismo de guerra el atractivo consiste en llegar hasta zonas en medio de un conflicto armado o un desastre natural, o bien viajar a ciudades con vestigios recientes de estos, en la búsqueda de emociones extremas.

En 2022, el político canadiense Dominic Cardy viajó a Ucrania en sus vacaciones y subió a las redes sociales zonas que habían sufrido bombardeos y daños por parte del ejército ruso.

Vietnam y algunas zonas de Colombia son otros destinos que empresas de turismo ofrecen para conocer de primera mano las “heridas” de conflictos ya pasados.

Las grandes cimas

Alcanzar las grandes cimas se ha convertido en los últimos años en una atracción turística más, pese a los riesgos que conlleva su escalada: un elevado precio que puede oscilar entre los 35 mil y los 135 mil euros por persona.

Safaris

En febrero de 2020, Botsuana, el país con más elefantes del mundo, celebró su primera subasta de cuotas para la caza de estos paquidermos desde que levantara la prohibición de perseguirlos en mayo de 2019.

Los “paquetes” de caza, de 10 elefantes cada uno, podían adquirirse por empresas registradas en Botsuana capaces de pagar una fianza reembolsable de unos 18 mil dólares.

La prohibición de comerciar con marfil de elefante africano está impuesta desde 1990, en virtud de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES).

Destinos de superlujo

Según Forbes, que emplea datos de mayo de la plataforma TravellersElixir, los tres destinos más caros del mundo son el principado de Mónaco, la isla caribeña de San Bartolomé y Gstaad, la turística localidad en los Alpes suizos.