·         industria automotriz mexicana, una de las principales fortalezas del sector manufacturero nacional, muestra señales preocupantes de debilitamiento

·         Este retroceso no es menor: refleja un entorno cada vez más adverso, marcado por crecientes tensiones comerciales con EU

María Escalante García

La industria automotriz mexicana, una de las principales fortalezas del sector manufacturero nacional, muestra señales preocupantes de debilitamiento. Durante mayo de 2025, la producción de vehículos ligeros cayó un 2 por ciento interanual, registrando 358 mil 209 unidades, según cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). Este retroceso no es menor: refleja un entorno cada vez más adverso, marcado por crecientes tensiones comerciales con Estados Unidos, principal socio comercial del país.

La caída se produce en un contexto de incertidumbre que golpea tanto la confianza empresarial como las decisiones de inversión. La imposición y amenaza de nuevos aranceles por parte del gobierno estadounidense han comenzado a pasar factura a un sector que, históricamente, ha sido uno de los pilares del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). A pesar de los esfuerzos por mantener la competitividad, las cadenas de suministro enfrentan disrupciones y los costos operativos se disparan.

El retroceso en la producción no solo afecta al aparato industrial, sino que también tiene repercusiones directas en el empleo, la recaudación fiscal y el crecimiento económico general del país. México ha construido gran parte de su músculo exportador en torno al sector automotriz, y cualquier debilitamiento pone en riesgo su balanza comercial, su captación de divisas y su reputación como destino confiable para la manufactura global.

Además, la caída registrada en mayo rompe con la tendencia de recuperación que se había observado tras la pandemia, encendiendo alertas sobre una posible desaceleración más profunda si no se toman medidas inmediatas. Ni la Secretaría de Economía ni la Cancillería han logrado hasta ahora mitigar los impactos de los conflictos arancelarios, lo que refleja una preocupante falta de estrategia ante una coyuntura crítica.

La industria automotriz en México enfrenta así un doble desafío: adaptarse a las nuevas dinámicas globales mientras enfrenta una política comercial hostil desde su principal mercado. De no corregirse el rumbo, el país corre el riesgo de perder terreno frente a otros competidores que, como Brasil o Vietnam, están siendo cada vez más atractivos para la inversión automotriz.

El gobierno federal debe actuar con mayor contundencia y visión estratégica si no quiere que esta caída sea el preludio de una crisis más profunda en uno de los sectores más emblemáticos de la economía mexicana.

Cifras

Según el más reciente Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL), el país también enfrentó una caída del 2.9 por ciento en la exportación de vehículos ligeros hasta las 301 mil 112 unidades.

A la par, las ventas en el mercado interno también presentaron una ligera contracción de 0.4 por ciento hasta las 119 mil 959, según el informe del instituto autónomo.

La caída del quinto mes es la segunda consecutiva del año y contrasta con el aumento de marzo, cuando la fabricación de vehículos ligeros en México creció un 12.15 por ciento interanual, aunque en el primer trimestre la producción cayó un 6.04 por ciento.

De esta manera, la fabricación de vehículos ligeros en México acumula una reducción interanual de 0.5 por ciento en los primeros cinco meses de 2025, aunque las ventas nacionales repuntaron un 0.95 por ciento.

“Durante el periodo enero a abril de 2025, se produjeron 1 millón 645 mil 673 unidades, lo que representó una variación de -0.5 por ciento, respecto al mismo lapso de 2024. Los camiones ligeros representaron 76.6 por ciento del total producido, mientras que el resto correspondió a la fabricación de automóviles”, detalló el Inegi.

En total, las exportaciones de autos fabricados en México han disminuido 6.3 por ciento en lo que va del año, un total de 1 millón 334 mil 667 unidades, siendo Estados Unidos el principal destino.

La caída de la exportación del sector automovilístico, el mayor del país, ocurre tras las presiones comerciales de Donald Trump desde su regreso a la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero pasado.

“Estados Unidos fue el principal destino de las exportaciones de vehículos ligeros, con 80.9 por ciento” del total, un equivalente de 1 millón 79 mil 690 unidades, precisó el Inegi.

La importancia de la industria automotriz en México radica en que representa casi un 4 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) nacional y un 20.5 por ciento del PIB manufacturero, más que ningún otro sector, según la AMIA.

La información del Inegi proviene de 22 empresas afiliadas a la AMIA, así como seis empresas no afiliadas, las cuales comercializan 39 marcas que se producen y comercializan en el país.

La producción y exportación de autos en México subió más del 5 por ciento en 2024, con lo que hila tres años al alza tras la pandemia de COVID-19 y la escasez de insumos.