José SÁNCHEZ LÓPEZ

Quintana Roo, uno de los complejos turísticos más importantes del país, si no es que el primero, se ha convertido en escenario de sangrientas disputas entre cuatro grandes cárteles del narcotráfico: Cártel Jalisco Nueva Generación, Cártel del Golfo, Cártel de Sinaloa y Cártel de Los Zetas, que a sangre y fuego tratan de apoderarse del territorio para controlar la venta de droga en el otrora Paraíso del Caribe Mexicano.

Esa cruenta lucha entre organizaciones criminales, ha dado como resultado que en lo que va del año, se hayan registrado 88 muertes violentas, ligadas al narcotráfico; entre los últimos hechos figuran la ejecución de tres michoacanos, en Cancún, el asesinato de un comandante de la Policía Municipal de Playa del Carmen, a las afueras de su domicilio y la muerte de una menor de edad, cuyo cadáver apareció en uno de los parques públicos de Cancún, amordazado, atado de manos y pies y con huellas de tortura,. 

Según la Fiscalía General de Cancún, los violentos hechos entre vendedores de droga, identificados como narcomenudistas, obedecen a disputas entre integrantes de las referidas organizaciones que se aliaron con grupos delictivos internacionales, entre rusos, chinos, cubanos y sudamericanos, que diversificaron sus ilícitos, expandiéndose al secuestro, trata de personas, extorsiones y tráfico de armas, entre otros.

Pero dicho fenómeno en Quintana Roo, principalmente en Cancún y Playa del Carmen, no se limita a la violencia en las calles, sino a que desde hace tres décadas, la entidad ha sido uno de los principales pasillos de entrada para los cargamentos de droga provenientes de Sudamérica.

En aquellos tiempos, la droga era arrojada desde avionetas al mar, lo que se conocía como “Bombardeo”, a la que seguía la acción de los “pateros”,  grupos de jóvenes, expertos buzos y mejores nadadores, que se lanzaban al agua cubriendo su cabeza con escafandras simulando patos, de tal manera que si alguien observaba la escena, se quedaba con la impresión de que se trataba sólo de una parvada de patos nadando alegremente.

De acuerdo con cifras oficiales, en el pasado 2018 y en lo que va del presente año se ha registrado un repunte alarmante en homicidios dolosos, ya que mientras que en 2016 hubo sólo 165 y en el 2017 se registraron 359, en el 2018 hubo 690 homicidios y en lo que va de este año suman ya 88 muertes violentas, vinculadas, presumiblemente, al crimen organizado.

En opinión de las autoridades encargadas de combatir el narcotráfico, dichas cifras demuestran que en esos años existió un tácito acuerdo entre gobierno y delincuencia para dejarla operar a cambio de “mantener tranquilo al estado”, pero al llegar un nuevo gobierno ese pacto se rompió y la pugna entre las organizaciones se recrudeció.

Conforme al Instituto Nacional de Estadística y Geografía Informática (INEGI), Cancún es la cuarta ciudad más insegura de México, pero aun así el turismo sigue llegando y la ocupación hotelera está por encima del 80 por ciento, situación atribuida a las multimilonarias ganancias que produce, dada su gran afluencia turística nacional e internacional, ya que cada año recibe a más de 6 millones de visitantes.

Sin embargo para el secretario de Seguridad Pública de Quintana Roo, Alberto Capella Ibarra, la situación no es tan grave, pues considera que si bien ha habido hechos que lamentar (cerca de un centenar de muertes en tan sólo dos meses), “lo mismo que sucede aquí pasa en Las Vegas, en París, en muchas partes, por lo que creo que nosotros, en términos comparativos, estamos sumamente bajos”.

En cambio, bajo la óptica de la alcaldesa de Playa del Carmen, María Elena Hermelinda Lezama Espinoza, conocida como Mara Lezama, admite y lamenta la situación, señalando que no se puede tapar el sol con un dedo y a las cosas hay que llamarlas como son.

A últimas fechas se han vuelto comunes los ataques a centros nocturnos, bares, discotecas y antros, en los que resultan victimados no precisamente clientes o turistas, sino personal de los mismos negocios o de presuntos narcomenudistas que tomaron como centro de venta de droga esa clase de lugares.

Sn embargo cabe destacar que si bien se han dado casos de ajustes de cuentas en sitios típicos de afluencia turística, la mayoría de las muertes se han registrado en zonas populares de Cancún o de Playa del Carmen, donde presumiblemente se ubican los centros de operaciones de los grandes cárteles.

El negocio de la venta de droga al menudeo ha resultado tan redituable para los cárteles, que se estima a la fecha la existencia de al menos un millar de “narcotienditas” en Cancún, Playa del Carmen y en Cozumel, hasta donde se han extendido los tentáculos del narcotráfico.

Ello ha dado pie a que también proliferen los llamados “picaderos” y/o “fumaderos”, inmuebles abandonados o zonas apartadas y solitarias que son habilitados como espacios para la venta y consumo de enervantes.

Entre los últimos hechos que evidencian la lucha a muerte entre los cárteles de la droga y los ataques a quienes los combaten, figura la ejecución de una menor de edad, descubierta la mañana del pasado sábado en un área verde de la Supermanzana 521, en el centro de Cancún.

El cuerpo de la víctima, de 17 años de edad, localizado en un predio baldío de “El Pedregal”, tenía el rostro encintado y las manos atadas al frente con cinta canela. No presentaba impactos por arma de fuego, pero sí huellas de tortura, por lo que se presume que fue muerta por asfixia a golpes.

Según las primeras investigaciones, a la joven se le vio por última vez la madrugada del 26, en las inmediaciones de la Región 94, cuando caminaba junto a otra persona y de un vehículo bajaron dos hombres armados, quienes se la llevaron por la fuerza.

Horas más tarde, pero en el municipio de Playa del Carmen, fue asesinado a las afueras de su domicilio, el comandante José del Carmen Rodríguez Madrazo, cuando se encontraba con su esposa que también resultó herida.

El jefe policiaco era comandante de la Policía Motorizada y fue quien la semana pasada encabezó la detención de siete sujetos en la colonia Nueva Creación/28 de Julio, luego de que los sujetos habían ejecutado a un motociclista de la corporación.

El comandante Rodríguez Madrazo, ya había sido amenazado a fines del año pasado, en varias ocasiones, a través de narcomantas colgadas en diferentes puntos de la ciudad.

Finalmente, al filo del mediodía, en el cruce de las avenidas Bonampak y Nichupté, en Cancún, un individuo, provisto con un arma larga, descendió de un vehículo Toyota, color plata, placas UUU215C y se dirigió a una camioneta Tipo Cheyenne, blanca, con placas de Jalisco y abrió fuego contra los cuatro tripulantes.

Pese al ataque, el conductor de la camioneta reaccionó y emprendió la huida, pero fue perseguido hasta el kilómetro 2.5 de la Zona Hotelera, frente al hotel Holliday Inn, cerca de la playa pública Las Perlas y volvió a tirotear a la unidad.

En la camioneta, en el lugar del copiloto, quedó sin vida el cuerpo de un individuo, mientras que otros dos fueron llevados de emergencia a un hospital, pero también fallecieron cuando eran intervenidos quirúrgicamente.

Según las primeras investigaciones, se sabe que las tres víctimas provenían del estado de Michoacán, en tanto que el conductor, que logró salvar la vida, y cuyo estado es delicado, es oriundo de Campeche.

El vehículo donde se trasladaban los agresores, fue localizado horas después, abandonado en el estacionamiento del centro comercial Puerto Cancún.

 

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