• La política exterior del presidente Andrés Manuel López Obrador ha estado marcada por una falta de diplomacia, por lo que debe reivindicar esa postura, advierten especialistas

Judith Sánchez Reyes

En estos cinco años del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador la política exterior aparentemente ha estado apegada a los principios generales que marcan la Constitución, su narrativa la ha basado en destacar que se rige por los principios básicos de la Doctrina Estrada: la cual versa en no juzgar los cambios o hechos generados en otras naciones, evitando la intromisión a su soberanía.

Sin embargo, para Saúl Ramírez de Arellano, internacionalista egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se trata una política individualista, errática y caprichosa, que dista de obedecer a algún principio constitucional del respeto al llamado derecho internacional.

“No obedece a un interés nacional, sino simple y llanamente a los intereses particulares del grupo en el poder y de quien lo encabeza (…) son ocurrencias y obedece al momento de coyuntura”, dijo.

En entrevista para PerspectivasMx, dijo que ejemplos hay varios: detención y destitución de su homólogo de Perú, Pedro Castillo, invasión de Rusia a Ucrania y el más reciente, el ataque de Hamás a Israel.

Israel y Ucrania

Sobre lo postura del gobierno mexicano ante lo que aconteció el fin de semana en Israel, Ramírez de Arellano indicó que es el resultado de la falta de capacidad diplomática,  más no porque el presidente López Obrador coincida con las acciones de tipo terrorista como las que perpetra Hamás.

“Es una falta de capacidad, es una falta de talento es una falta de visión. El presidente cree que condenando los hechos de violencia perpetrados por este grupo terrorista estaría apoyando o ratificando la política también israelí, de estar constantemente llevando a cabo asentamientos en lugares irregulares, estar asfixiando económica social y económicamente a los palestinos, pero en realidad una cosa no tiene que ver con la otra”.

Saúl Ramírez  sugirió que el presidente Andrés Manuel López Obrador deje esas “cualidades diplomáticas” en manos de la secretaria de Relaciones Exteriores, Alicia Bárcenas, quien desde que se dieron estos ataques, por parte de ese grupo terrorista contra Israel, emitió un comunicado con el cual condenó esos hechos y que de acuerdo a su  perspectiva está realizando una “labor cuidadosa”.

“Se nota el tacto, se nota la mano de terciopelo. Me parece que ha sido muy cuidadosa, lamentablemente, tiene como jefe a alguien que la contradice en los hechos y que se dedica destruir lo que ella construye”.

El también abogado destacó que, aunque México fue tibio en su postura frente a lo sucedido en Israel, cosa que recriminó la embajada de Israel en nuestro país,  tampoco se trata de ceder a los “chantajes” del primer ministro Benjamín Netanyahu.

“De ninguna forma se debe ceder al chantaje, o de dejarnos presionar para que digamos lo que (Israel) quiere escuchar. Me parece que eso también no es correcto, no es adecuado y vas bien en un momento en el que México debe reflexionar si su política exterior es asertiva”.

Caso Perú

De Arellano aseguró que aunque el jefe del Ejecutivo federal insista que México es un país neutral, las declaraciones que hizo luego de la detención y destitución de su homólogo de Perú, Pedro Castillo, son una clara injerencia a la situación política de ese país andino, pasando por encima de los principios de la Doctrina Estrada, postura que por muchos años que le había valido a México el reconocimiento a nivel mundial.

Indicó que el gobierno mexicano al no reconocer el gobierno de una nación hermana, como Perú, liderado por Dina Boluarte, electa por las vías contempladas en su Constitución, implica que México esté mostrando una política injerencista e intervencionista.

“En ese sentido creo que no es con una razón de Estado, sino es realmente una ocurrencia, y es lamentablemente que una visión partidista, grupal, nos posicione en el mundo como los defensores de un golpista, porque al final de cuentas los cargos que pesan sobre el expresidente (Pedro) Castillo es de un autogolpe de Estado que intentó él darse y al final de cuentas el gobierno mexicano lo que hace es defender a un golpista y, en ese sentido, pues nos pone en el lado incorrecto de la historia”, dijo.

Del extravío diplomático al alertamiento económico

Para el también analista político, la falta de diplomacia del gobierno mexicano no debe verse únicamente como un extravío en la política exterior, sino como un alertamiento en el campo de la economía nacional, ya que la inversión extranjera ha estado  atenta a todos y cada uno de los movimientos que se han dado en México; por ejemplo, en materia electoral, energética, la falta de autonomía entre poderes, etc, lo que para un futuro inmediato provocará que esos capitales no lleguen y se traducirá en falta de fuentes de empleo, que no se dé crecimiento económico, pero sí una perdida en el poder adquisitivo de las personas.

“México está generando incertidumbre más no seguridad, estamos perdiendo la oportunidad que lleguen esas inversiones, por ejemplo, empresas estadounidenses que se encontraban en el sureste asiático y que tenían interés de estar en territorio mexicano, por un capricho, por una visión muy, muy reduccionista de la política internacional decidieron no hacerlo, eso va a provocar falta de empleo, y si eso es reiterativo de no habrá crecimiento, desarrollo y no habrá una inversión productiva en el país”, explicó.

Indudablemente, la política – exterior – y la economía no son entes distintos, están interconectadas y las malas decisiones en la primera, lo paga la clase más vulnerable y desprotegida en sus bolsilllos; aunque en las últimas fechas las consecuencias ha alcanzado también a la clase media alta del país; así que “la opinión” del mandatario federal desatará un ambiente nada positivo en términos económicos.

“Estamos en un momento en el que vemos que el consumo interno se está desacelerando, se está aletargando, tendría que ser un momento en el que México debiera de estar peleando las inversiones, peleando por aparecer en el radar internacional de la inversión productiva y estamos haciendo justamente lo contrario, entonces para el año entrante los pronósticos no son nada alentadores”.

Señaló que, aunque México no ha sufrido ninguna consecuencia aún por sus declaraciones en torno a acontecimientos internacionales, el riesgo está latente, ya que “no somos una isla”.

“Estamos en un mundo globalizado interdependiente, en donde la prioridad es la protección de los derechos humanos y México no está en condiciones de aislarse, al contrario, necesitamos ayuda internacional por todos los problemas que estamos viviendo: migración, de tráfico de armas, tráfico de drogas y lo peor que pudiéramos hacer es negar que tenemos este problema en casa y que necesitamos la ayuda internacional”.