• De 2018 a 2020 aumentaron los gastos catastróficos ante una enfermedad grave dentro de los hogares mexicanos
  • La incidencia es mayor para las personas que reportaron estar afiliados al Insabi 4.14%, o no estar afiliados a ningún servicio de salud 4.35% 

María Escalante García  

De 2018 a 2020 aumentaron los gastos catastróficos ante una enfermedad grave dentro de los hogares mexicanos, durante 2016, 671 mil 250 es decir el 2 % de los hogares incurrieron en estos gastos, porcentaje que aumentó a 2.1% en 2018 registrando 731 mil 947 casos y a 3.9% lo que significó un millón 377 mil 55 en 2020, cuando casi se duplicó, lo anterior de acuerdo con información del Primer Informe de Evaluación Estratégica de Salud, del Consejo Nacional para la Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval). 

El incremento de la prevalencia de gastos catastróficos fue también mayor en los hogares encabezados por mujeres y los hogares con adultos mayores. La incidencia de gasto catastrófico es mayor para las personas que reportaron estar afiliados al Insabi 4.14%, o no estar afiliados a ningún servicio de salud 4.35%, frente al 2.81% que son derechohabientes de alguna institución. 

Una persona incurre en este tema cuando sus gastos de bolsillo en salud representan más de 30% de su capacidad de pago o ingreso disponible, es decir, del ingreso neto del gasto de subsistencia.  

Reducción del presupuesto 

De acuerdo con la investigadora de Fundar, Janet Oropeza se estima que, en los primeros tres años de la 4T, con el Instituto de Salud para el Bienestar, se redujo a sólo 14 mil 957 millones de pesos, lo que significa una reducción de más del 50 por ciento, en comparación con la administración anterior que destinó 30 mil millones de pesos con el Seguro Popular. 

La especialista señaló que la desaparición del Seguro Popular y su cambio por el Insabi, causó incertidumbre en la población, que no sabía dónde acudir e incluso un porcentaje importante de personas reportó ya no estar afiliado a ningún servicio de salud. 

Oropeza Eng advirtió que hay una caída en el monto que el Insabi ha pagado para el financiamiento de enfermedades de gastos catastróficos, cada vez se pagan menos tratamientos e intervenciones de pacientes. 

En el periodo 2016-2018, el fideicomiso del Fondo de Protección contra Gastos Catastróficos financió 277 mil 887 casos, mientras que en 2019-2021 este número fue de 114 mil 302, es decir, una disminución de casi 59% de los casos totales pagados. 

El presupuesto más bajo para esos gastos se ha registrado en 2021 con 2 mil 831 millones de pesos. Fundar también dio otro dato y es que en el último año el presupuesto público del Insabi para los gastos médicos catastróficos cayó 86 por ciento. 

Judith Senyasen Méndez, directora adjunta de Investigación y especialista en salud y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP) comentó que a nivel nacional, el gasto de bolsillo por persona se incrementó en 40%, al pasar de 2 mil 358 pesos en 2018 a 3 mil 299 en 2020. 

Covid-19 empeoró situación… 

La pandemia del SARS-CoV-2, interrumpió los servicios de salud para la atención de los otros padecimientos, a esto se suma los servicios públicos deficientes que también agudizaron los gastos de bolsillo, que, aunque no lleguen a ser catastróficos causan un impacto en la economía de las familias y vulneran el derecho a recibir atención por parte del Estado mexicano. 

La Ensanut 2020 sobre Covid-19 muestra que el 56%, se atendió en servicios privados, 38.6% en consultorios, clínicas u hospitales privados y 19% en consultorios adyacentes a farmacias (CAF). 

Salud y pobreza  

De acuerdo con datos de la Encuesta Nacional de Ingreso y Gasto de los Hogares (ENIGH), la proporción del ingreso destinado a salud aumenta si las condiciones de pobreza son más agudas, es decir, las personas en mayor vulnerabilidad destinan una proporción mayor de sus ingresos. 

Para el caso de los hogares no vulnerables por ingresos se estima que su gasto en salud para 2016 ascendía al 5.9% de su ingreso disponible, mientras que, para los hogares con ingresos por debajo de la línea de pobreza extrema, este porcentaje fue del 7.5%. 

En 2020, este indicador aumentó a 7.9% en los hogares no vulnerables y al 8.9% para aquellos con ingresos por debajo de la línea de pobreza extrema. Esta tendencia muestra las desigualdades persistentes dentro del sistema de salud, que no logra evitar el gasto de bolsillo y la probabilidad de incurrir en un gasto catastrófico, subraya el informe del Coneval.