• Durante diciembre de 2022 se registró la mayor pérdida de empleos de los últimos tres años con una caída de 345 mil 705 plazas 
  • La generación de empleos en todo el año de 2022, de 752 mil 748 fue menor que la de un año antes de 846 mil 416  

María Escalante García  

De acuerdo con datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) durante diciembre de 2022 se registró la mayor pérdida de empleos de los últimos tres años con una caída de 345 mil 705 plazas, lo que ocasionó que la generación de empleos en todo el año de 2022, de 752 mil 748 fuera menor que la de un año antes de 846 mil 416 fuentes laborales. 

Los sectores económicos con el mayor crecimiento porcentual anual en puestos de trabajo fueron el de transportes y comunicaciones con 6.4 por ciento, construcción con 5.5 por ciento y servicios para empresas con 4.1 por ciento. Por entidad federativa, destacaron Tabasco, Baja California Sur y Quintana Roo con aumentos anuales superiores a 8 por ciento. 

Al 31 de diciembre de 2022, se tienen registrados ante el IMSS 21 millones 372 mil 896 puestos de trabajo; de estos, el 86.6 por ciento son permanentes y el 13.4 por ciento son eventuales. 

El Instituto destacó que durante el 2022 se registró una creación de empleo de 752 mil 748 puestos, que representa el tercer mayor incremento en un año desde que se tiene registro y equivale a una tasa anual de 3.7 por ciento. De la creación de empleo anual, el 75.9 por ciento corresponde a empleos permanentes. 

Salarios  

Al cierre de diciembre de 2022, el salario base de cotización promedio de los puestos de trabajo afiliados al IMSS alcanzó los 486.60 pesos. 

Este salario representa un incremento anual nominal de 11 por ciento, el más alto registrado de los últimos veinte años considerando sólo los meses de diciembre y, desde enero de 2019, el salario base de cotización mantiene aumentos anuales nominales iguales o superiores al 6 por ciento. 

Al cierre de 2022, se tienen registrados ante el Instituto un millón 65 mil 556 patrones, que en su comparación anual representa una tasa de 1.1 por ciento. 

Se contabilizan al cerrar el año un total de 262 mil 913 asegurados en el esquema de Continuación Voluntaria del Régimen Obligatorio. 

Peores niveles: OIT 

El impacto de la pandemia de covid-19 trajo a la mesa la necesidad –y la posibilidad– de replantear los esquemas laborales tradicionales para implementar fórmulas que permitan tener empleos que fomenten mayor flexibilidad y balance de vida, expresó la Organización Internacional del Trabajo (OIT). 

Al analizar los datos oficiales de diferentes países, el organismo encontró que México está dentro del grupo de naciones que tiene un mayor desequilibrio laboral, lo que se ve reflejado en altos niveles de subocupación o de sobreocupación. Esto muestra el margen que hay para replantear las fórmulas de trabajo e impulsar un mejor balance de vida entre las personas trabajadoras. 

Ya sea porque hay quienes trabajan menos horas de las que necesitan o porque hay personas que tienen jornadas laborales superiores a las que marca la legislación, México está entre los países con mayor desbalance en el tiempo trabajado, en un nivel que abarca al 41.7% de la fuerza laboral, superado solamente por lo observado en Filipinas (43.2%) y por arriba del dato para Chile y Venezuela, ambos con 40.9 por ciento. 

“En términos de países o regiones, los altos o bajos niveles de desequilibrio son impulsados por diversos factores. Las tasas más altas de desbalance fueron encontradas en Filipinas, México, Chile y Venezuela”, señala el organismo en el informe El tiempo de trabajo y el equilibrio entre el trabajo y la vida privada en el mundo difundido este viernes. En los cuatro países mencionados, este fenómeno es producido en mayor grado por la cantidad de personas que tienen jornadas laborales excesivas. 

Por su parte, las naciones con los niveles más bajos de desbalance entre su fuerza laboral son Croacia (11.0%), Austria (14.2%) y Hungría (14.2%). 

A decir de la OIT, “la reducción de las horas de trabajo y la organización más flexible del tiempo de trabajo pueden beneficiar a las economías, las empresas y los trabajadores y sientan las bases para un mejor y más saludable equilibrio entre el trabajo y la vida privada”.