• Precio de los alimentos puede subir otro 22% si se prolonga la interrupción del comercio mundial 
  • Estimaciones sugieren que el número de personas desnutridas podría aumentar entre 8 y 13 millones en 2022 y 2023 

María Escalante García 

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alertó por las afectaciones en temas sociales, económicas y financieras derivadas del conflicto armado entre Rusia y Ucrania lo cual provocarán una crisis alimentaria a escala mundial, incluso el precio de los alimentos puede subir otro 22% si se prolonga la interrupción del comercio mundial. 

Estimaciones sugieren que el número mundial de personas desnutridas podría aumentar entre 8 y 13 millones en 2022 y 2023, con los casos más graves en Asia-Pacífico, seguida por el África subsahariana y el Cercano Oriente, este y norte de África; así como economías emergentes. 

En el estudio La importancia de Ucrania y la Federación Rusa para los mercados agrícolas mundiales y los riesgos asociados con el conflicto actual, la FAO aseveró que las interrupciones provocadas por el conflicto en las exportaciones de alimentos por parte de Rusia y Ucrania exponen a los mercados mundiales de alimentos a mayores riesgos de disponibilidad más limitada, demanda de importación insatisfecha y precios internacionales más altos. 

“El conflicto socavará aún más el poder adquisitivo de las poblaciones, con el consiguiente aumento de la inseguridad alimentaria y la malnutrición mundial”, alertó el organismo especializado de la ONU. 

Rusia es el mayor exportador mundial de trigo mientras Ucrania es el quinto y en conjunto proporcionan el 19% del suministro de cebada, el 14% del trigo y el 4% del maíz del mundo. Ambos países aportan el 52% del mercado mundial de exportación de aceite de girasol y el suministro mundial de fertilizantes se encuentra concentrado en Rusia, detallaron los expertos de la Organización. 

En una evaluación preliminar, sobre el impacto del conflicto bélico en Ucrania, presentada por el director general de la FAO, QU Dongyu, explicaron que este nuevo incremento de precios mundiales de alimentos será una presión adicional para los hogares, particularmente los más vulnerables, que suelen destinar una mayor proporción de sus ingresos a la compra de estos productos básicos. 

Las repercusiones también evidencian la importancia de Ucrania, pues según el informe, no hay condiciones para que los agricultores continúen sus actividades y, como se sabe, este país es conocido como “el granero del mundo” por su importante aportación a las mesas de más de 50 países. 

Apenas hace pocos días, la FAO dio a conocer que el índice de precios de alimentos se situó en febrero en un promedio de 140.7 puntos, que es 20.7 puntos arriba del nivel que tenían el mismo mes del año pasado. 

Los precios menos accesibles de estos insumos se traducirán primero en costos de producción más altos y, finalmente, en valor más elevado de los alimentos. También podrían conducir a niveles más bajos de uso de insumos, deprimir los rendimientos y la producción en la temporada de cultivo 2022/23 y generar un mayor riesgo alcista para el estado de la seguridad alimentaria mundial en los próximos años. 

Los precios de los alimentos, afectados por el impacto del Covid-19, aumentaron desde el segundo trimestre de 2020; sin embargo, registraron su costo récord en febrero de 2022, debido a la alta demanda, los costos de insumos y transporte y las interrupciones en los puertos. 

América Latina con oportunidades 

El equipo de investigación económica del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF) estima que los exportadores de materias primas de América Latina pueden encontrar algún tipo de oportunidad para reponer parte del suministro que dejarán de comerciarse a causa de la guerra. 

Esto podría generar ingresos inesperados a las economías de la región; sin embargo, el director de Investigación Económica para América Latina del IIF, Martín Castellano, explicó que este efecto puede matizar los impactos secundarios por la invasión a Ucrania.