Víctor Hugo Islas Suárez
Si alguna vez has visto una película con temática del espacio, posiblemente habrás notado que el espacio exterior está oscuro, no hay luz a pesar de estar cerca de un sol, todos los trajes de astronautas se caracterizan por tener lámparas para iluminar “ahí afuera”, pues bien podría parecer una locura, ya que la luz de los soles las podemos ver por las noches, podríamos pensar entonces que el espacio estaría siempre iluminado, pero no, no es así.
El Sol, como cualquier estrella, es una intensa fuente de luz, mucha de su energía se libera en forma de radiación electromagnética que emite en todas las direcciones de forma esférica, la mayor parte de esta radiación se emite en el visible, es decir, como un flujo de luz, sabemos que la intensidad de la luz solar disminuye con el cuadrado de la distancia, un objeto que se encuentre al doble de distancia del Sol que la Tierra recibirá un cuarto de su luz, esto es porque el Sol proyecta un flujo finito de luz sobre un área esférica cada vez más grande, en consecuencia, Marte recibe menos luz que la Tierra, pero más que Saturno, que está aún más lejos.
Visto de otro modo, aunque la luz decaiga rápidamente con la distancia, el espacio interplanetario cercano a la Tierra recibe un flujo de radiación similar al que recibe nuestro planeta, el Sol sí que irradia luz en el espacio, pero no lo ilumina uniformemente, como ocurre con el cielo de la Tierra.
Para entender por qué no lo ilumina, solo hay que encender una bombilla en un lugar abierto y otra en una habitación pintada de blanco, la bombilla apenas alumbra un pequeño círculo a su alrededor en el espacio abierto, pero logra iluminar de forma más o menos uniforme la habitación cerrada.
Iluminar un espacio no solo requiere una fuente de luz, sino también algo que la disperse o refleje, como las paredes blancas de la habitación, otro ejemplo sería apuntar con una linterna al cielo, si hay mucha humedad, veremos el haz de luz hasta cierta distancia, pero si no, difícilmente causaremos algún efecto.
En la mitad iluminada de la Tierra, la luz se dispersa uniformemente por la atmósfera, que está compuesta de pequeñas partículas, el espacio, en cambio, está prácticamente vacío, por eso se llama espacio, porque hay mucho, no tiene partículas que dispersen la luz, la luz está ahí, y si miras directamente al Sol corres el riesgo de quedarte ciego, pero no hay nada que la disperse o refleje para iluminar el espacio de manera uniforme.
Es la misma razón por la que el cielo de la Tierra es azul, el de Marte es gris rojizo y la Luna no tiene cielo: distintas atmósferas (o la ausencia de ella) dispersan la luz de distintas maneras (o no la dispersan). En el espacio hay mucha luz, pero esa luz solo se vuelve visible cuando se mira a la fuente o a un objeto que la ha reflejado.
Y entonces ¿cómo es que vemos la luz de las estrellas? A pesar de la oscuridad del espacio, podemos ver la luz de las estrellas lejanas, las estrellas emiten luz debido a las reacciones nucleares que ocurren en su interior, esta luz viaja a través del espacio hasta que llega a nuestros ojos, la luz de las estrellas puede tardar miles o incluso millones de años en llegar a nosotros debido a las enormes distancias en el espacio, esto significa que cuando miramos las estrellas, estamos viendo una imagen del pasado, aunque la intensidad de la luz de una estrella disminuye con la distancia, aún podemos verla debido a la inmensa cantidad de energía que emite.








