Víctor Hugo Islas Suárez 

Las últimas dos semanas ha tenido mucho revuelo el tema de la privacidad en WhatsApp millones de personas abrieron cuentas en Telegram, Signal, Viber etc. Y sin embargo el tema es mucho más de fondo, recordemos que WhatsApp es propiedad de Facebook, quien ya de por si tiene mucha de nuestra información, tal vez más de la quisiéramos, pero esto nos pasa por no leer las políticas de privacidad y contrato que se hace cada que realizamos la apertura de una cuenta con estos servicios. 

Es importante subrayar en estos días también el tema de la censura en las redes, muchas son las personas en contra y en pro de eso, unos le llaman libertad de expresión y otros le dicen “bien hecho” ya que cancelaron la cuenta de ciertas personas que no son de su agrado, no olvidemos una cosa, las redes sociales y los servicios de mensajería, correo electrónico y videos, NO son públicos, pertenecen a empresas privadas, NO son un derecho, son un servicio, que nosotros aceptamos utilizar y esas empresas se cobran de una manera que nosotros ACEPTAMOS al dar de alta nuestra cuenta, el precio es, nuestra información, de contactos de ubicación, gustos, preferencias, compras, y muchos más más etc. etc. etc. 

Las redes sociales se han vuelto una verdadera carnicería, no solo para las figuras públicas, también para las personas que publicamos algo ahí, de pronto para muchos se volvió vital tener seguidores, dar su “experto punto de vista” es más, he leído en mis propias redes a personas cortas de vista y criterio que solo copian y pegan con el ya famoso “dedito arriba” o bien que afirman que tal persona los representa o no. 

Los servicios de mensajería han prostituido la comunicación de manera fatal, ahora se pasan hasta 10 minutos escribiendo temas de oficina cuando todo se puede resolver más efectivamente por una llamada telefónica, conozco muchas personas que todo lo quieren arreglar por mensajes, son “excelentes lideres” desde su teclado. 

Con todas estas cuestiones y muchas más que dejo de lado para no entrar en mayor polémica, acotemos los temas. 

No es censura, en su casa cada quien recibe a quien quiere, la democratización de las redes termina cuando el dueño lo decide, y todos aceptamos los términos y condiciones, si somos estrictos, más de la mitad de las cuentas de Twitter por ejemplo o son falsas o comparten cosas que infringen el contrato y deberían ser eliminadas. 

Si no quieres que tus datos sean compartidos por ninguna empresa, aprende a configurar tu explorador, elimina cuentas de redes sociales y mensajería, dejemos de tener perfiles en cualquier servicio privado, eso incluye correos electrónicos y aplicaciones de tiendas departamentales, o de entrenamiento, el poder siempre ha estado en  nuestras manos, pero la gente no queremos admitirlo, queremos las cosas a nuestro modo, y se puede, desarrollen sus propias redes y servicios, y dejen de estar pidiendo en casa ajena que las cosas sean como ustedes lo quieren. 

Quedarse o irse de las redes es cuestión propia y es una decisión de madurez o bien de justificaciones, ya que muchos me dirán, “¿es qué entonces como me comunico?” y la respuesta es tan obvia que no quiero decirla, solo recordemos el viejo adagio, “cuando al imbécil le mostraron la luna, solo pudo ver el dedo del que se la señalo”