Víctor Hugo Islas Suárez

Hoy en día resulta raro escuchar “voy a ir a la biblioteca” ya cada vez menos “voy a la librería”, las cosas en los últimos 20 años han cambiado demasiado, los jóvenes de hoy no tendrían idea de como utilizar un fichero bibliográfico, y bueno, creo que no han visitado ninguna biblioteca por placer propio, pero mi tema es la biblioteca de Alejandría.

Alejandro Magno tenía un proyecto de expansión absoluta, además de diseminar todo lo que su maestro Aristóteles le había enseñado por años sobre la cultura helénica, quería que su imperio se extendiera hasta cada esquina del horizonte, a diferencia de otros grandes conquistadores occidentales, para él ni siquiera Egipto era una barrera suficientemente invencible.

Como el rey más fuerte que había tenido Macedonia a su servicio tenía legiones de los soldados más eficaces en el campo de batalla. Después de años de conquistas militares en las que respetó la cultura y tradiciones locales, Alejandro Magno sintió la necesidad de compilar todo el saber de sus territorios en un mismo espacio, así nació el proyecto de la Biblioteca de Alejandría, en Egipto, la más nutrida, estudiada y venerado de los recintos culturales de la antigüedad clásica.

Alejandro Magno fundó Alejandría en Egipto, en 331 a.C. En los planes para construir la ciudad, estaba el diseño y levantamiento del recinto cultural más grande, rico y diverso que se hubiera visto en la historia del mundo conocido, por esta razón, el emperador macedonio se dispuso a recopilar todos los saberes de sus dominios, para tener una copia de cada libro en este espacio.

La Biblioteca de Alejandría quedó lista pocos años más tarde, se dice que en total, una vez terminada su construcción contaba con 490 mil tomos diferentes, esto obedece a la intención de Alejandro Magno de compilar todo el conocimiento existente en el mundo.

Existen varias teorías relacionadas a la destrucción de la Biblioteca de Alejandría, todas coinciden en que, entre llamas, cenizas y lamentos, el incendio se llevó más del 90 % de los tomos que ahí se habían compilado por años, algunos de ellos eran manuscritos originales de Aristóteles, Tolomeo y otros grandes sabios de Grecia.

Por ello, el incendio de la Biblioteca de Alejandría se considera como una de las peores pérdidas de patrimonio literario, científico y cultural en la historia, tomos enteros de filosofía, poesía, ciencias naturales y diversas áreas del saber existente se perdieron sin remedio, tal vez sea por la misma amargura de la pérdida que a este acontecimiento lo envuelvan las tinieblas.

¿Qué pudo contener la biblioteca? Es difícil de suponer, pero no de imaginar, libros de medicina, de esos de antes de las religiones y sus controles sobre la supuesta invasión de cuerpos, recetas de comida, mapas, historias, registros de civilizaciones, todo el compendio de ingeniería de Roma, Grecia y Egipto, posiblemente ahí estuviera la forma de construir las pirámides de Egipto, los sistemas hidrológicos de roma, la historia real de la Atlántida y muchas cosas que nunca sabremos y que como dije imaginar no cuesta.

¿Qué pasaría si internet dejara de existir? Así de grande fue la perdida de la biblioteca de Alejandría, todo el conocimiento que albergaba se destruyo y no hubo forma de recuperarlo, muy posiblemente el mundo sería diferente si hubieran existido respaldos de la información, si cada civilización se hubiera preocupado por mantener su conocimiento estaríamos en otras dimensiones actualmente, se hubieran hecho más y más grandes y al compartirlo podríamos haber llegado más rápido a la revolución medica e industrial, y las repercusiones de eso ya serían otro tema, ¿Qué hubiera pasado si nos hubiéramos desarrollado científicamente mil años antes?