Jesús Corona Osornio 

El partido del presidente de México fue concebido como un movimiento, lo de partido era una necesidad para cumplir con la ley electoral. 

Los ideólogos diversos y de corrientes distintas no quisieron llevar una estructura de partido, salvo la integración del cuadro directivo, el resto es un movimiento en el supuestamente caben todas las corrientes políticas, solo tienen la condición de identificarse con la izquierda y lo más importante, ser leales al señor López. 

Morena actualmente tiene entre sus cuadros a personajes salidos del Partido Revolucionario Institucional, (PRI) del Partido Acción Nacional, (PAN) y del Partido de la Revolución Democrática (PRD), y de otros partidos o grupos de izquierda y movimientos sociales. 

Con tales integrantes, que abandonaron a sus partidos de origen, hoy conversos capaces de las peores canalladas para mantener su coto de poder y sus cuotas de poder. Pero los más cínicos sin dudas son los ex perredistas, que tras saquear a su partido de origen y de casi destruirlo, se llevaron la militancia y los recursos, ahora se presentan como honestos, moralmente dignos, seres incorruptibles, impolutos, sabios. Siguiendo el camino trazado por su líder y al que sirven con ciega entrega, para ellos el santón de la política es López y por tanto deben seguir su ejemplo e imitarlo hasta la saciedad. 

Pero lo hacen mal, desde senadores hasta regidores, diputados federales y locales, y no se diga los gobernadores, sus respuestas pretendidamente al estilo del autócrata que mal gobierna al país. 

Sin ningún rubor cada integrante de Morena desde su directiva nacional, hasta el último militante, sienten que son los enviados de alguna divinidad, por lo que todo lo que hicieren bueno o no está justificado porque siguen las directrices del político más honesto que ha tenido México, lo que de entrada es falso. 

Creía yo, hasta la creación de Morena, que no podía ya caber en la política mexicana, actores más cerriles, analfabetos, ciegos y sin un ápice de inteligencia, lambiscones y engreídos militantes, pero los morenistas superan cualquier suposición, cualquier cálculo, son los amos, los dueños de las mentiras, los más deshonestos, corruptos, representantes de la barbarie política. 

Creen que lograran lo mismo que su líder si actúan como el, sueños de opio, cada día grandes sectores de la sociedad, abren los ojos y se alejan de López y su gavilla de secuaces, cada minuto no pocos ciudadanos que votaron por el señor del palacio nacional, voltean hacía otro lado, están cansados de un gobierno de engaños, prometió mejorarlo todo, y todo lo ha destruido, prometió mejor salud y hoy el sistema de salud pública está destrozado y rebasado. La sociedad descontenta crece, y ya sin dudas está empezando a organizarse, los partidos comienzan a reaccionar y toman medidas, aplican estrategias, y se acercan a la ciudadanía. La lucha por recuperar sus posiciones anteriores no será fácil, las trampas del poder, las amenazas ya no tan veladas de los voceros oficiosos del ejecutivo, la Unidad de Inteligencia Financiera, (UIF) ha integrado treinta carpetas de investigación para amenazar a igual número de figuras de las oposiciones en venganza por la fallida Reforma Eléctrica.  

Creer que en Morena existe un auténtico deseo de favorecer a México, es tanto como creer que la luna es un mazapán comestible. 

Morena y el presidente de la República apuestan por implantar un régimen de corte socialista, por eso la urgencia de desparecer el entramado institucional democrático, la autocracia pretende imponerse, no lo permitirá la sociedad mexicana. Y como se destacó en esta columna el señor López salió de palacio a comprar voluntades con el dinero de nuestros impuestos.  

Hasta la próxima.