Jesús Corona Osornio
Al señor presidente, pareciera que los niños o no son de su agrado, o quizás por no estar en edad de votar, lo que suceda con ellos le importa un bledo. La llegada de Leticia Ramírez Amaya a la Secretaría de Educación Pública (SEP) sólo garantiza lealtad al ciudadano López, con un total desconocimiento de lo que va a afrontar, tan sólo en el rezago educativo, que va más allá de lo que provocó la pandemia, enfrentará también el desaseo que dejó Delfina Gómez Álvarez, quién desde ya es la candidata de Morena al gobierno del Estado de México, doña Leticia deberá implementar el plan piloto que en mil escuelas pretende la 4T y que consiste en desaparecer los grados, los exámenes, las tareas y las evaluaciones, tampoco importarán las asistencias, y no habrá reprobados.
Los grados serán transformados en fases que agruparán los grados de tres en tres, y tendrán materias en las que muchos padres y madres no estarán de acuerdo.
La nueva propuesta de educación tiene el propósito de: “formar a los ciudadanos con principios de igualdad sustantiva, solidaridad, reparación del daño, justicia ecológica y social, igualdad de género, educación sexual e inclusión y diálogo de saberes”
Las ideas de esta “educación” no son las de formar entes que puedan en un futuro enfrentar las transformaciones tecnológicas, no marcará el énfasis en materias tan importantes como las matemáticas, el español, el inglés, o conocimientos de las grandes acciones del ser humano en su travesía por el tiempo, no, eso no, se trata de ideologizar en las doctrinas socialistas, formar legiones de seres mediocres carentes de conocimientos, pero muchos en la discusión de la ideología que les imbuirán en las escuelas si el plan piloto es satisfactorio.
Las ideas de la 4T llevadas a la enajenación de los más vulnerables, muy pronto habrán de aparecer los “pioneros insurgentes” igual que en Cuba, y tendremos a la “juventudes cuatroteístas” desfilando y saludando al “muy venerado líder de líderes, caudillo y padre celestial”
Grave muy grave el plan piloto, no sirve para formar alumnos que puedan competir por un empleo bien remunerado, les cancelan la ambición natural de crecer, de mejorar económicamente, de ser útiles a la sociedad y su entorno, de ser productivos, les anulan el instinto básico de superación.
Ya con la señora Delfina Gómez la educación vivió una crisis, hoy tragedia, la llegada de Leticia Ramírez Amaya, no promete nada de cambios positivos, las cosas se pondrán peor en la medida que las ocurrencias de la señora esposa del presidente, Beatriz Gutiérrez Müller y su grupo de ideólogos, le infundan al mandatario, y éste ordene a su Secretaría de Despacho impulse e implemente el “pedagógico” adoctrinamiento en los menores que cursen la educación básica.
El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) ha perdido su combatividad y presencia mientras que la Coordinadora de Trabajadores de la Educación (CNTE) gana terreno y aprovecha el silencio de sus históricos rivales, pero resulta que ninguno de los dos sindicatos está muy felices con la llegada de la nueva titular, pese a que se filtró que tiene muy buena relación con ambos, se sabe que en el SNTE algunos la consideran desleal, y en la CNTE, algunos desconfían de Ramírez por su cercanía y obediencia ciega al señor del palacio.
México sin educación, la peor tragedia para la infancia, las ideas que desde el Palacio en que habita quién promueve la austeridad franciscana, es sin duda un insulto a la inteligencia de las y los ciudadanos, aunque algunos, todavía se dejen convencer.
A luchar por la educación es deber de toda la ciudadanía.
Hasta la próxima.













