Jesús Corona Osornio
Que difícil es sustraerse a no hablar de Andrés Manuel López Obrador, cada tema su presencia está ahí, como una sombra, una nube que tapa el sol.
Desde que inició con su ritual propagandístico cada mañana, y desde ahí la mentira como fuerza de gobierno, la presencia de la figura presidencial, es enajenante.
Tratar de escribir acerca del caso del secuestro de los cinco jóvenes en Lagos de Moreno, Jalisco, es primero hacer referencia del exabrupto del presidente que al ser cuestionado acerca del tema, fingió no escuchar y rematar con el mal chiste de los doscientos pesos.
Lo grave del asunto es que nos lleva a los rumbos del narco, a la disputa entre los carteles más poderosos, el Cártel Jalisco Nueva Generación y el Cártel de Sinaloa.
La disputa por el territorio, sabedores que son los amos y señores, no existe autoridad ni municipal, ni estatal, ni federal, que pueda frenarlos
Una ausencia de gobiernos, el municipal por miedo a las represalias, el estatal porque al gobernador Alfaro le gusta más la grilla que enfrentar la inseguridad que azota a su Estado, y la federal porque no existe.
Pero no solo es Jalisco, en Veracruz la violencia es una constante, en Poza Rica, fueron descubiertos restos humanos, de trece personas, guardados en refrigeradores.
El gobernador Cuitláhuac García, sin medir la gravedad del hallazgo, sus petulantes respuestas a los cuestionamientos de los medios, hablan de su baja estatura moral.
Morelos, en un conflicto constante de inseguridad, se ha quedado sin fiscal, en un hecho inédito, con un gran desaseo jurídico, desde la CDMX, la Fiscal Godoy al través de Ulises Lara y con ayuda del Ejercito, la Marina y la Guardia Nacional, detuvieron a Uriel Carmona.
El delito que le imputan, obstrucción a la justicia, en el caso de Ariadna Fernanda, que la fiscalía de Godoy determinó que fue un feminicidio, y según el fiscal Carmona fue suicidio.
Lo grave de este caso, es la forma en que las autoridades capitalinas aplicaron la justicia, el fiscal Carmona tal vez es un personaje indefendible, quizás este vinculado al crimen organizado, lo cierto es que la Fiscalía capitalina fue usada para una venganza a tres fuegos.
Recordar que la ex jeja de gobierno Claudia Sheinbaum visitó Morelos en calidad de ciudadana morenista para realizar su asamblea informativa, fue seguida por elementos de la Fiscalía morelense, pero también de presuntos narcos de los carteles que cohabitan en la Entidad.
La señora Sheinbaum, se quejó en Palacio Nacional ante López Obrador, la fiscal Ernestina Godoy lo quería por el caso de Ariadana y el gobernador Blanco ansiaba deshacerse del engendro que le heredó el antecesor, Graco Ramírez.
La triple venganza se consumó, sin importar el método, el ex fiscal, esta preso, sin el apoyo de nadie, salvo su defensa, obvio.
La lectura del caso del ex fiscal, es que a los morenistas eso de las leyes más bien es para desobedecerlas, pero en casos necesarios se tuercen para demostrar quien tiene el poder.
El terrible gobernador veracruzano ordenó el arresto y detención de una juez, el mensaje es claro, no existe la tan cacaraqueada independencia de poderes.
Todos los gobiernos estatales, ordenan a sus fiscalías lo que fuere necesario, la legalidad les importa un bledo.
México se consume en la violencia de los asesinatos, en la violencia del crimen organizado, y el desdén por la legalidad, que el propio presidente promueve.
Duele la sangre que derrama nuestro país, mientras en Palacio es más divertido el juego de las corcholatas, y meterles el pie a las oposiciones agrupadas en el Frente Amplio por México. Duele el olor a muerte.
Hasta la próxima.












