Jesús Corona Osornio 

La comunicación de la oficina de la presidencia es francamente desastrosa, cada vez que el titular, Jesús Ramírez Cuevas tuitea o habla directamente con los medios de comunicación las dudas y las confusiones son el pan nuestro de cada día.  

La salud del ciudadano López no es la excepción. Al presidente se le nota que arrastra la voz, que por momentos su lado izquierdo no tiene movimiento, que las ideas se le escapan o cuando menos se cortan, aletargado, torpe, e iracundo.  

Es el presidente de México su salud es de interés público, le guste o no a él mismo, la salud del presidente no debiera ser un asunto de secrecía, por el contrario, tal vez no esté en discapacidad intelectual, pero no lo sabemos, López es un hombre ensoberbecido, y desde que llego al cargo, la soberbia presidencial creció exponencialmente hasta convertirse en patológica, no ha permitido saber más allá de lo que el mismo quiere decir.  

El caso Panamá y el enfado presidencial  

La designación de Pedro Salmerón como embajador de México ante Panamá y el rechazo de ese país a tal nombramiento, provocó la ira de López a tal grado que se refirió a la Canciller panameña Erika Mouynes, de forma despectiva y rompiendo los protocolos internacionales en diplomacia y respeto entre naciones.  

Sin ningún tacto ni prudencia López, envió la Senadora suplente Jesusa Rodríguez como la posible embajadora, designación que ha provocado la reacción de un expresidente y un excanciller quienes han exigido a López respeto al pueblo panameño, el expresidente Pérez Balladares aseguró que México necesita más de Panamá que Panamá de México y agregó que su país es una nación pequeña pero digna, y finalmente escribió en su cuenta de Twitter, de la actitud infantil de López.  

El enojo de López con la nación panameña y con su canciller en especial, es que, durante la Cumbre de la CELAC, y realizada en septiembre del 2021 en la Ciudad de México la postura de esa nación fue critica al través de su ministra de Relaciones Exteriores Erika Mouynes, que subrayó; Aquí hablamos del apoyo a las mujeres, y en esta cumbre solo hay tres sillas ocupadas por mujeres.  

Se pronunció a nombre de su país acerca de la Covid.19, y comentó, hablamos de los efectos de la pandemia, pero no actuamos como comunidad, no enfrentamos el reto como una unidad.  

Esa es la historia del enfado del señor López, la postura panameña en aquella cumbre.  

Un presidente que no argumenta  

López se destaca porque no argumenta a favor de sus propuestas de la índole que fueren, para él, el único argumento con validez es que lo propone el presidente y eso deberá ser suficiente para que de inmediato su voluntad se acate, le funciona, ciertamente con los suyos, quienes no creen en lo que llaman la ideología de la 4T, no acatan sus órdenes. 

Abierto un frente de lucha que no de debate con empresarios a través de la CFE, por la Reforma Eléctrica, Barttlet y secuaces que lo acompañan no argumentan y solo agreden, amenazan y descalifican. Empresarios del sector extranjeros, españoles y norteamericanos, tampoco están a gusto con las acciones emprendidas por el Gobierno, así como Senadores y Diputados de los EEUU, una gama de enemistades que no presagian nada bueno para México.