Desde el principio de la pandemia se ha utilizado la figura de “la guerra” para construir una metáfora donde el coronavirus ocupa el lugar del enemigo y las enfermeras, camilleros y todo el personal médico se han convertido en los héroes que lo combaten en el frente.

En este sentido, México llegó a la batalla con un “ejército” muy debilitado y con muy pocos soldados en sus filas.

Así lo reconoció el propio secretario de Salud, Jorge Alcocer, el 7 de julio de este año en la mañanera: “Un gran déficit de profesionales de la salud, de médicos generales, de especialistas y de enfermeras, la pandemia lo puso claro, el abandono en el personal de salud.”

Unos días antes, el 2 de julio, el Dr. Hugo López-Gatell, principal estratega del Gobierno Federal en esta lucha, dijo en su conferencia de prensa que este déficit es de 240 mil personas.

Por eso, ante la crisis sanitaria, se decidió contratar a más de 50 mil trabajadores de la salud como en un reclutamiento de emergencia.

Este hecho, que ha sido celebrado en numerosas ocasiones por el presidente de la República, esconde un lado del que poco se ha hablado por parte de las autoridades: el alto índice de deserción de este personal recién contratado.

Así quedó acreditado en esa misma conferencia del 2 de julio del Dr. Gatell, cuando uno de los reporteros de la fuente (cuyo nombre y medio desafortunadamente no fue registrado) aprovechó el momento de preguntas y respuestas para exponer la problemática: “Por esta limitación de contratos (están limitados a seis meses), subsecretario, por miedo a la muerte, por deficiencia de las condiciones de trabajo, encontramos índices de deserción en diversos hospitales. Y le voy a poner un ejemplo (…) en el Hospital Juárez hay 80% de deserción.”

El Dr. Gatell contestó: “Lo que usted describe sobre las deserciones es real, ha sido un reto mantener al personal recientemente contratado. (…) Ahorita son prácticamente 50 mil personas y hemos tenido un gran reto para poder retener a una proporción importante de ellas.”

Cuando el reportero solicitó la cifra exacta, el subsecretario comentó: “No tengo ahorita el dato, pero lo conseguimos” y, para no defraudar a su auditorio, reafirmó: “Lo pedimos y lo comentamos mañana, sin problema.

Desde entonces, al momento en que escribo estas líneas, han pasado 22 días y seguimos esperando que el Dr. Gatell consiga el dato.

¿Qué estará pasando en el frente? Apenas nos llega un rumor, pero no debe ser nada bueno.

El líder de la estrategia y sus generales deberían saberlo bien: El frente no se asemeja al cuartel.

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