Luis Mena Pantoja
En Dios es redondo (2006), el escritor mexicano Juan Villoro reúne una serie de crónicas y ensayos donde utiliza al fútbol como ventana para observar la vida contemporánea.
Publicado originalmente por Editorial Anagrama, este libro continúa la exploración literaria que el autor ha desarrollado en torno a este deporte como fenómeno cultural, social y narrativo.
A lo largo del texto se explica que la influencia del fútbol no se limita a los noventa minutos que dura un partido, ya que es un espacio donde se expresan identidades, rivalidades y pasiones colectivas que trascienden la cancha.
Lejos de la simple crónica deportiva, el libro propone una lectura del fútbol como espectáculo dramático y ritual moderno, en que se considera a los aficionados, estadios, supersticiones y narrativas que se construyen alrededor de cada partido.
En ese universo, el fútbol funciona como una especie de teatro popular donde se representan triunfos, derrotas y gestos heroicos que alimentan la memoria de millones de personas.
Al respecto, el autor explicó que su interés por el futbol tiene que ver con su capacidad para revelar aspectos profundos de la vida social.
“El fútbol es una de las pasiones organizadas más intensas del mundo; es un espejo acrecentado de lo que ocurre en la sociedad”, afirmó.
En varios de los textos que integran esta obra, Villoro examina momentos emblemáticos del fútbol internacional y latinoamericano. Algunas crónicas reconstruyen partidos memorables y el clima emocional que los rodea, mientras otras se concentran en la figura de jugadores que han trascendido el deporte para convertirse en símbolos culturales.
Juan Villoro describe cómo un estadio puede transformarse en un espacio de comunión colectiva, donde miles de personas comparten una misma emoción, una expectativa común y una narrativa que se renueva cada jornada.
El libro también reflexiona sobre la naturaleza efímera del juego y la tarea del cronista frente a esa fugacidad, donde la escritura permite preservar aquello que el partido borra en cuestión de minutos.
“Las crónicas de fútbol intentan poner en palabras algo que sólo existió por un instante”, señaló.
En otros pasajes de Dios es redondo, el autor se detiene en el modo en que el fútbol dialoga con otros ámbitos de la cultura. La literatura, la historia y la política aparecen constantemente como referencias que enriquecen la lectura del deporte.
Para Villoro, cada partido es también una historia que se conecta con el contexto social en que ocurre. “Me interesa asociar el fútbol con cosas que ocurren fuera de la cancha, con la historia, la literatura y la vida cotidiana”.
Una de las ideas más interesantes de Dios es redondo es que el fútbol posee una estructura narrativa comparable a la de la literatura. Cada partido contiene una tensión dramática: expectativas, momentos de crisis, giros inesperados y desenlaces que pueden ser gloriosos o trágicos.
En ese sentido, el libro ofrece una reflexión sobre la crónica deportiva como género literario, en la que se combina observación periodística con humor, ironía y sensibilidad narrativa, para transformar partidos en relatos donde lo importante no es sólo el resultado, sino la historia humana que se despliega en cada juego.
Juan Villoro nació en la Ciudad de México en 1956. Es narrador, ensayista y periodista, considerado uno de los cronistas más destacados de la literatura mexicana contemporánea. Ha recibido reconocimientos como el Premio Herralde de Novela por El testigo y el Premio Xavier Villaurrutia.
















