Bernardo López

Los dogmas sobre el cambio climático llegan a su fin con la llegada del secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, quien ha dicho que devolverá el sentido común a la producción de energía para el desarrollo de la industria.

Señaló que no hay posibilidad de que la energía generada por el viento, el Sol o las baterías puedan reemplazar a los múltiples usos del gas, y criticó a las políticas de los demócratas estadounidenses de mantener una “obsesión climática” que ha sido “económicamente destructiva”.

“La administración Trump pondrá fin a las políticas cuasi religiosas irracionales de la administración Biden sobre el cambio climático que impusieron sacrificios interminables a nuestros ciudadanos”, señaló Wright en la reunión de la conferencia anual de Cambridge Energy Research Associates (CERA).

Explicó que en 2024 la generación de energía se realizó en un 81 por ciento con combustibles fósiles, un dos por ciento menos que la década pasada, a pesar de los miles de millones de dólares invertidos en la “energía verde”, y afirmó que las emisiones de bióxido de carbono (CO2) de Estados Unidos bajaron 15 por ciento en 2005 debido al uso extenso del gas natural.

Indicó que cada dólar que se gastó en las “energías renovables” en la administración pasada fue un dólar menos para los ciudadanos estadounidenses de a pie porque el costo de la energía eléctrica subió 30 por ciento debido a las regulaciones contra las emisiones de CO2 y cierres forzosos de plantas que generan energía con carbón.

Wright dijo que en Alemania apostaron todo a la energía producida por el viento, cerraron sus plantas nucleares, y ahora queman más carbón, mientras los precios de la energía eléctrica suben En contraste, apuntó a que Estados Unidos duplicará su producción y exportación de gas en los próximos cinco años, para convertirse en el “verdadero motor energético del mundo”.

Como lo hemos comentado con anterioridad, el bióxido de carbono es un gas primordial para la vida del planeta, pues todas las plantas y algas marinas dependen de este compuesto para el proceso de fotosíntesis, para devolver oxígeno al ambiente que es usado por los animales, cerrándose el ciclo del carbono.

La política energética de la actual administración de Estados Unidos no se contradice con el medio ambiente y representa una oportunidad para varios países de llevar una mejor relación con el gobierno del presidente Donald J. Trump, así se pueden evitar conflictos innecesarios como las guerras arancelarias.