La ciudad de Denver siente de nuevo la “presión” por la llegada masiva de migrantes enviados en decenas de autobuses por el gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, y que tiene a la capital de Colorado (EE.UU.) al borde de una nueva emergencia.
Desde agosto se ha duplicado la cantidad de migrantes, la mayoría venezolanos, que llegan a Denver desde la frontera con México en comparación con julio, mes en el que terminó el programa de alojamiento de inmigrantes en instalaciones municipales, indicó este viernes el Departamento de Servicios Humanos local.
La nueva demanda por servicios de ayuda para migrantes ocurre solo dos meses después de que Mike Johnston asumiera como alcalde de Denver y prometiese no usar fondos públicos municipales de servicios sociales para ayudar a los inmigrantes.
A la vez, el inminente inicio del otoño boreal significa un aumento en los casos de personas desamparadas buscando alojamiento.
Contrariamente a lo sucedido entre noviembre de 2022 y mayo pasado, la mayoría de los migrantes recién llegados (60 por ciento) pide quedarse en Denver. Y ya no se trata de hombres solos, sino de un alto porcentaje de familias con niños.














