Luis Mena Pantoja 

Aunque la mayoría de las personas del planeta entero conocen parte de la biografía y los logros del astrofísico británico Stephen Hawking, el físico alemán Albert Einstein y el informático estadounidense Bill Gates (fundador de Microsoft), quienes poseían coeficientes intelectuales superiores a 160 puntos, o del físico inglés Isaac Newton, con un IQ de entre 190 y 200 puntos, y los consideran los mayores genios de la historia, pocos recuerdan que existió un hombre con una inteligencia mucho mayor, con un coeficiente intelectual estimado entre 250 y 300 puntos, que lo ubican como el ser humano más inteligente que ha vivido. 

William James Sidis, nació en Nueva York el uno de abril de 1898, hijo de una pareja de judíos inmigrantes rusos: Boris Sidis, psiquiatra, filósofo y políglota, con cuatro grados de la Universidad de Harvard y autor de numerosos libros, y Sarah Mandelbaun, graduada en Medicina en la Universidad de Boston. 

A los 18 meses de edad, William era capaz de leer el periódico, y a los ocho años, a la par de su lengua materna, hablaba ocho idiomas que aprendió en forma autodidacta: latín, griego, francés, ruso, alemán, hebreo, turco y armenio, además de inventar su propio idioma, al que llamó vendergood. Con esta capacidad políglota, a lo largo de su vida dominó 40 idiomas. 

Entre los cuatro y ocho años escribió cuatro libros -dos de anatomía y dos de astronomía-, antes de cumplir ocho años fue aceptado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, y a los nueve años intentó ingresar a la Universidad de Harvard, pero fue rechazado por su edad, dos años después fue aceptado, y en 1909, con once años de edad, se convirtió en la persona más joven en ingresar a esta prestigiada institución. Sólo un año después, alcanzó un nivel de conocimientos en matemáticas tan elevado que daba conferencias a sus profesores, y a los 16 años de edad completó la licenciatura en Medicina. 

Poco después de graduarse y cuando ya era reconocido como un genio, declaró que deseaba recluirse y que no se casaría nunca, ya que no sentía atracción por las mujeres. Ya como un adulto, perdió el interés en destacar públicamente y culpó de su falta de motivación a la presión que su padre ejerció desde que era un niño. Su resentimiento creció tanto, que cuando su progenitor murió, en 1932, se negó a acompañarlo en su sepelio.  

Durante el resto de su vida laboró en empleos administrativos de bajo nivel y escasa remuneración, lo que le causó que algunos periodistas lo señalaran por perder la extraordinaria inteligencia que lo distinguió desde su nacimiento, lo cual era falso, ya que escribió varios libros valiosos, usando diferentes seudónimos. 

Desarrolló ideas comunistas y se opuso a la Primera Guerra Mundial, siendo arrestado en 1919 al participar en una protesta violenta en Boston y sentenciado a 18 meses de prisión. 

Mediante sus influencias, sus padres lograron cambiar la pena en prisión por un encierro de dos años en un sanatorio. 

Resentido y alejado de su familia, vivió en soledad el resto de su vida, haciendo pequeños trabajos para sobrevivir. El 17 de julio de 1944, con sólo 46 años de edad, murió en Boston después de terminar su séptima carrera, sin lograr explotar su inmenso potencial. Con base en su biografía, el escritor danés Morten Brask, creó la novela de ficción The Perfect Life of William Sidis. 

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