Luis Mena Pantoja

Un total de 114 fotografías y 32 joyas realizadas a lo largo de cuatro décadas de labor de la artista mexicana Flor Garduño, quien ha destacado en la fotografía documental, retrato, paisaje, desnudo y bodegón, se presentan en la exposición “Senderos de vida”.

Organizada por la Secretaría de Cultura federal, el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL) y el Museo del Palacio de Bellas Artes (MPBA), esta muestra comparte las principales temáticas y elementos compositivos de la obra de esta fotógrafa, quien es reconocida internacionalmente por su estética onírica y simbólica.

Al inaugurar esta exposición, el pasado 6 de marzo, la titular del INBAL, Lucina Jiménez López, afirmó que el Palacio de Bellas Artes “es el lugar donde tu obra hoy enriquece la ruta con la cual estamos celebrando 90 años de existencia y de vida activa en este recinto que es el lugar desde donde México dialoga con el mundo”.

Aseguró que esta exposición es un testimonio de cómo Flor Garduño tiene esa habilidad de ser capaz de romper barreras, establecer una comunicación profunda y ritualizar muchos de los actos de su vida creativa.

“Sus imágenes no solo revelan, son un sitio donde la fotografía se convierte en un acto sagrado que comunica con lo divino y construye un sentido común de la existencia”, afirmó.

La funcionaria argumentó que esta artista “es una exploradora capaz de incursionar en los universos de lo mágico, en los universos de la naturaleza, pero también en esos universos donde encuentra lo erótico, en el trazo que hace una sombra. Es capaz de encontrar el erotismo en la arena, es capaz de encontrar eso sublime que se esconde detrás de lo que vemos, porque ella puede desarrollar una mirada de profundidad que difícilmente se encuentra otra”.

Jiménez López expresó que detrás de cada una de las fotografías y piezas de joyería expuestas hay historia, experiencia, trayectos y riqueza.

En su intervención, el investigador y profesor emérito de la Universidad Nacional Autónoma de México, José de Santiago Silva, recordó que conoció a Flor Garduño cuando daba clases en la Academia de San Carlos entre los años setenta y ochenta, donde se esforzaba por encontrar las vetas de creatividad de sus alumnos.

La muestra “Flor Garduño. Senderos de Vida” se estructura en seis secciones en las que destacan los procesos creativos de la artista, desde su mirada sobre las realidades cotidianas de las comunidades rurales de México y Latinoamérica, hasta la complejidad técnica de sus paisajes ficticios a partir de escenas construidas. Permanecerá abierta al público del 7 de marzo al 2 de junio en el Museo del Palacio de Bellas Artes.

Flor Garduño comenzó su carrera como fotógrafa en los años setenta como asistente de Manuel Álvarez Bravo, y desde entonces ha desarrollado una trayectoria prolífica con más de 30 exposiciones individuales y más de 100 exhibiciones colectivas en todo el mundo.