Aleinad Mina 

A pesar del dominio de la pintura abstracta en el escenario de la plástica del siglo XX, las nuevas expresiones no se hicieron esperar y a finales de los años 50 surgen propuestas para integrar objetos cotidianos al arte, los artistas buscaron la estética de la realidad. La pregunta recurrente en el mundo artístico fue ¿Un objeto consumible podría valer millones sólo porque un artista lo dice? Además, que estos artistas no tenían ninguna intención de hacer algo único, auténtico, mucho menos bello o político, sino que el sentido fue transgredir el valor estético tal como la realidad lo hacía con la vida. En este escenario ubicamos el Nuevo Realismo y otras corrientes que fueron antecedentes al Pop-Art, como las antropometrías, y diversas obras de grupos independientes y posteriores a la obra de Jasper Johns. 

El Pop-Art tuvo una relación directa con sus circunstancias históricas, en los años cincuentas hubo un auge en la llamada cultura de masas por la producción en serie del mercado, el crecimiento de la población que se convirtieron en potencialmente consumidores por el vertiginoso desarrollo de los medios de comunicación. El consumo no era una cuestión de productos sino también de todo tipo de bienes culturales: películas, discos, cómics, revistas, programas de televisión, libros gurús, todos estos tenían como finalidad el entretenimiento y la diversión más que perseguir alguna influencia para la reflexión. La cultura popular se inspiró en esta propuesta, El arte dejó de ser un medio reflexivo, que configuraba nuevos saberes o una vía para la demanda política y se convirtió en un objeto consumible y popular.  

El Pop-Art es un movimiento originario de Inglaterra, aunque tuvo un gran impacto en Estados Unidos. El término fue utilizado por primera vez por el crítico británico Lawrence Alloway en 1962 quién refirió así al arte contemporáneo hecho por artistas jóvenes que utilizaban las propagandas del mercado como obras de arte o imágenes que se encontraban en los medios de comunicación de las masas.  

Richard Hamilton fue el pionero del arte pop con su collage titulado ¿Qué es lo que hace que los hogares de hoy sean tan diferentes, tan llamativos? (1956). El trabajo de este artista plástico era ya interdisciplinario pues apostó por el conjunto entre la ciencia, la tecnología, las artes visuales, el teatro, la música y la danza, algo similar al Happening, apuesta artística norteamericana que llevó a escena la industria del consumo y del ocio al igual que el Pop. La propuesta de Hamilton aunque no perdía la línea de las insignificancias y superficialidades que promovió el arte Pop, también su obra buscó el culto por lo intelectual y la reflexión, de ahí que rompe de alguna manera con la propuesta artística del Pop Art. 

El artista icónico de este estilo fue Andy Warhol pues logró que la producción artística fuera con métodos de reproducción mecánica de las imágenes, tal como sucedía con cualquier otro producto. Su intención fue hacer una pared agradable para la vista, con figuras de la cultura popular, sus serigrafías no eran únicas e irrepetibles sino hechas en serie. Warhol legó una serie de serigrafías de Mickey Mouse, de Marilyn Monroe y de muchos objetos consumibles para la cultura norteamericana cómo las famosas Latas de Sopa Campbell o el signo de pesos. Su propuesta estética, es una festividad colorida de imágenes que surgen de la industria mercantil que coquetean con la frivolidad y la superficialidad de la era de Narciso: Warhol el artista más famoso de su época, le encantaba proyectar su vida glamorosa, reflejar esa frivolidad en los medios masivos, en la televisión y en las revistas de moda, sin ningún mensaje trascendente más que el deleite de su propia imagen.