Aleinad Mina 

La Bauhaus surgió como una escuela estatal, con el objetivo de modificar el escenario social de la República de Weimar. Fue fundada por el arquitecto Walter Adolph Georg Gropius en 1919, como un proyecto artístico que apostó por una transformación cultural como alternativa de la crisis social que se asentó por la posguerra. 

El espacio mítico de la Bauhaus, emergió como un frenesí dionisiaco que hizo posible un nuevo proyecto artístico a partir de vincular el juego y el arte, la fiesta y la pedagogía, el individuo y la sociedad. Así se posicionó de manera crítica frente a la jerarquía de las categorías tradicionales del arte que estuvieron ligadas a los ideales del nacionalsocialismo.  

La Bauhaus implementó una reforma educativa para dar posibles soluciones a las necesidades sociales de Alemania, a partir de relacionar lo artístico con lo productivo; las formas abstractas eran creadas mediante juegos y libertades que se aplicaban a las artes mecánicas. De tal modo el proyecto de la Bauhaus logró conciliar las artes y las artesanías, dominios que parecían estar excluidos entre sí, puesto que el canon de las artes por su afán contemplativo tenía como cualidad el desinterés de la obra artística y una función no utilitaria.  

La escuela creó una nueva sensibilidad al fusionar la arquitectura, el diseño, las artesanías y el arte, según Gropius desde cada ámbito se podía explorar la manera en la cual “La forma sigue a la función”. Esta nueva sensibilidad tuvo como aporte principal el diseño gráfico, profesión que hasta nuestros días se mantiene con las técnicas de reproducción que propuso László Moholy-Nagy quien fue profesor y pionero del diseño gráfico de la Bauhaus.  

“Arquitectos, pintores, escultores: ¡debemos volver a la artesanía! Pues no existe el tal “arte profesional”. No existe una diferencia esencial entre el artista y el artesano. El artista es un artesano exaltado. Por gracia divina y en raros momentos de inspiración que superan a su voluntad, el arte florece inconscientemente del trabajo de sus manos, pero una base en artesanía es fundamental para cada artista.”, se lee en el manifiesto Bauhaus de 1919 escrito por Walter Gropius  

Aunque también tuvo muchos intereses encontrados como la libertad creativa del artista frente al objetivo de integrar oficios y técnicas industriales que permitían una producción en masa de los objetos artísticos en función de hacer más eficaz la competitividad de los productos alemanes. El proyecto de la Bauhaus se fue reorganizando tanto en lo estético como lo político, dando lugar a una diversidad de sentidos, propósitos e intereses, muchos de ellos contratantes entre sí, sin duda un organismo multifacético, cuyos disturbios internos eran un reflejo de la socialdemócrata República de Weimar. Lo único que se mantuvo, desde sus inicios, fue el propósito de reconstruir culturalmente a Alemania, su intención era dejar atrás la crisis, desintegrando los ideales nazis totalitarios y creando una comunidad democrática.  

El ambiente escolar era completamente lúdico, en las aulas los profesores y alumnos se alejaron de la frivolidad metódica creando todo tipo de juegos como vía para hacer un ambiente propicio para la producción artística.  

Uno de los intereses centrales de esta institución fue optimizar el desarrollo de los proyectos colectivos, se llevó la creatividad de modos de experiencia humana hasta las últimas consecuencias, la sensibilidad de la guerra se transmutó en fiesta en una especie de culto dionisiaco. Los profesores y alumnos hacían participar a la sociedad de sus fiestas temáticas, el hito festivo de la Bauhaus fue una catarsis para las vicisitudes que atravesaba su contexto social. Se puede entender su cultura llena de vida, estilo, innovación y conciencia como un acto que reformó lo caduco y lo clásico.  

Todo este proyecto educativo fue un atentado para los ideales nazis, Adolf Hitler detestaba el estilo moderno y su ruptura con la tradición —quizá fue un trauma por su fracaso como artista— además de que en la Bauhaus había artistas judíos. Este proyecto educativo ya había llegado a otros países por el exilio de los artistas modernos quienes fueron perseguidos por los nazis. Finalmente, el partido nazi cerró y saqueó la Bauhaus en 1933.