Luis Mena Pantoja 

Por el amplio catálogo de derechos, garantías y libertades que otorga a la población capitalina, así como por el proceso democrático, plural, incluyente y consensuado para su creación, con la participación de los diversos sectores sociales, la Constitución de la Ciudad de México -promulgada el cinco de febrero de 2017-, es la más avanzada del país y una de las más vanguardistas del mundo. 

«Es la Constitución más avanzada del país, y posiblemente de América Latina, pero todavía no hay una cultura democrática lo suficientemente desarrollada. Hay que descentralizar el poder, tenemos una herencia autoritaria en el país demasiado fuerte», afirmó en entrevista Porfirio Muñoz Ledo, quien fuera titular de la Comisión para la Reforma Política del Distrito Federal e integrante de la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México.  

«Esta es una Constitución que se inscribe en torno a un nuevo funcionalismo en el mundo. Es una Constitución garantista, es una Constitución redactada de tal modo que todos son derechos, teóricamente exigibles y judiciables, todos son derechos», explicó el político con más de 50 años de experiencia académica, legislativa y en la administración pública. 

«Estoy muy orgulloso de lo que hicimos, pero insisto, es una Constitución que tiene que cumplirse. Las Constituciones se hace para cumplirse, que se cumpla es lo más importante», puntualizó. 

Como antecedentes de la reforma política del Distrito Federal, Muñoz Ledo recordó que en 1997 se eligió al primer jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Cuauhtémoc Cárdenas Solorzano, y en el año dos mil se hizo una elección regular en la capital, en la que también se votó a los primeros jefes delegacionales, y en la que resultó electo como jefe de gobierno Andrés Manuel López Obrador.    

Rememoró que en 2021 fue designado para encabezar la reforma política del entonces DF, y que como parte de este proceso organizó 107 encuentros con más de 400 organizaciones sociales, que incluyeron etnias, comunidades indígenas, sindicatos, grupos campesinos, asociaciones populares, cámaras empresariales, trabajadores independientes y agrupaciones de los diversos sectores sociales.  

“La negociación fue difícil, pero hubo congruencia y consecuencia en la reforma del artículo 122 (de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos), que no ha acabado, porque también previmos ahí la creación de zonas metropolitanas. Muchos temas quedaron en el tintero y necesitan mayor desarrollo”, explicó Muñoz Ledo, al referirse a la reforma del artículo 122 de la Carta Magna que dotó al jefe de Gobierno capitalino de la facultad y obligación de proponer una Constitución local.  

Entre los temas pendientes de la Constitución local, Porfirio Muñoz resaltó la necesidad de implementar los juzgados tutelares de zona para recibir las demandas ciudadanas de violación a sus derechos e inconstitucionalidades, el funcionamiento pleno del Cabildo, con la participación de la jefa de gobierno y las personas titulares de las 16 alcaldías, el ejercicio adecuado de los presupuestos participativos, la democracia participativa, la articulación de comisiones ciudadanas en diversos rubros (educación, salud, servicios, entre muchos otros), y principalmente, garantizar el cumplimiento de los derechos que mandata para toda la población.