Inicio Opinión Cuando la historia se repite, y los resultados no son buenos

Cuando la historia se repite, y los resultados no son buenos

Rubén D. Arvizu

El nuevo presidente de Chile, José Antonio Kast, dijo hace unos días lo siguiente sobre el humedal Rocuant-Andalién, de 1.377 hectáreas localizado entre las ciudades de Talcahuano y Penco: “¿De qué sirve tener un humedal de 1.400 hectáreas que nadie usa? Hay que recortarlo a sólo 500 para que lo podamos conocer”.

Cuando escuché eso, me vino a la memoria lo que viví en ese país en 1993, al visitar Punta Arenas, una de las ciudades más australes del continente.

Yo estaba allí como representante para América Latina de la Sociedad Cousteau. La revista Conozca Más me había invitado a la capital, Santiago, para promover la Carta por los Derechos de las Generaciones Futuras, propuesta por el Capitán Jacques Cousteau y una serie de científicos. En esos años, en Punta Arenas se padecían los efectos del agujero en la capa de ozono sobre la Antártida, que se extiende de forma cíclica durante la primavera austral (agosto a diciembre). Por su cercanía al Polo Sur, Punta Arenas y varias zonas de la Patagonia quedaban expuestas de manera directa a este fenómeno, recibiendo niveles extremos de radiación ultravioleta que ponían en riesgo la salud al registrarse un serio aumento en problemas dermatológicos y riesgos de contraer cáncer de piel en los habitantes de la región austral. Gracias a una reacción internacional para la prohibición global de clorofluorocarbonos (CFC) en aerosoles, refrigerantes y aires acondicionados, acuerdos internacionales como el Protocolo de Montreal han logrado que la capa de ozono muestre signos lentos pero firmes de recuperación.

En 1993, el agujero de ozono estaba haciendo daño innegable. Pasé cuatro días visitando clínicas que veían dispararse los cánceres de piel, con padres que tenían miedo de dejar salir a sus hijos a la calle y agricultores que veían como el ganado quedaba ciego y enfermo.

Al final de mi visita, hubo un gran acto de despedida en el estadio. En pantallas gigantes mostraron la Antártida perdiendo su hielo. Yo cerraría el evento al leer un mensaje del Capitán Cousteau. Cuando me disponía a hacerlo, subió una joven adolescente, en muletas. Sufría de cáncer en la columna vertebral. Habló en nombre de los jóvenes, dijo cosas impactantes y cerró su mensaje así:

“¿Qué derecho has tenido, adulto humano, en decirme que antes hubo, y ya no hay? ¿Que antes hubo bosques, mares, ríos, lagos que yo ya no veré, ni mis hermanos? ¿Qué derecho has tenido, en tu afán de enriquecerte, de no ofrecerme vida, sino muerte?”

Murió tres meses después. Esas palabras han quedado grabadas en mi mente.

Por eso me parece absurda la pregunta de Kast. Un humedal no existe para ser “usado” como un parque. Son preciados ecosistemas que sirven como barreras para que la ciudad no se inunde, para filtrar el agua, para guardar carbono, para ofrecer santuario a las aves migratorias. Si lo recortan a sólo 500 hectáreas, interrumpirán los ciclos vitales que ha dado durante miles de años.

Pero esto no es un hecho aislado. En el Altiplano propone zanjas de tres metros y muros de cinco para cerrar la frontera, aunque muchos biólogos han advertido que impactaría negativamente el hábitat de vicuñas y guanacos.

El nuevo mandatario evita referirse a sus posturas ultraconservadoras sobre el aborto, el matrimonio igualitario o la defensa de la dictadura, que dejó más de 3.200 opositores asesinados, entre ellos 1.469 víctimas de desaparición forzada.

José Antonio apoyó la continuidad de Pinochet en el plebiscito de 1988, es el primer presidente ultraderechista y pinochetista en llegar al poder desde el fin de la dictadura. Muestra la misma lógica de entonces y ahora: todo se puede recortar, secar y vender si estorba al crecimiento.

La pregunta válida no es de qué sirve un humedal que nadie usa, sino la que hizo esa joven en muletas: ¿qué derecho tenemos de no ofrecer vida, sino muerte?

Ella ya no vio los humedales. Sus hermanos tampoco.

*Rubén D. Arvizu es director general para América Latina de Ocean Futures Society de Jean-Michel Cousteau. *