Miriam Ruíz / @olis80

Parada frente al espejo, Carmen observa cada detalle de su pecho desnudo; las lágrimas de sus ojos recorren su rostro hasta la garganta. Duda que todo lo vivido desde hace seis meses valga la pena porque se ve incompleta, se siente extraña, cansada y mutilada; le falta su seno derecho.

Recuerda con resentimiento como hace tres años, en la intimidad de la recámara, su esposo Miguel le sintió una “bolita” en su seno, por lo que le pidió visitar al médico.

El miedo inundó su mente, el cuerpo le temblaba todo el tiempo hasta que decidió olvidar todo y continuar con su vida. “Primero Dios no es nada”, se dijo.

Dos años y medio después se encontraba en el hospital con fuertes dolores y un diagnóstico de cáncer de mama en etapa III, y como tratamiento quimioterapia, una mastectomía, posible disección de ganglios linfáticos axilares y radioterapia.

Su mundo se derrumbó, le teme más al tratamiento que a la misma enfermedad, le teme perder el seno y un posible abandono de Miguel, le teme perder su valor como mujer.

Carmen no reflexiona sobre lo afortunada que es; que cuenta con el apoyo de su familia, servicio médico gratuito y una nueva oportunidad de vida.

Ella es uno de los 23 mil nuevos casos que se registran anualmente en México con acceso a servicios de salud, los cuales pudieron tratarse con mayor éxito y sin tratamientos tan invasivos de haberse detectado en etapa I.

¿Por qué razón mueren 18 mexicanas al día por esta enfermedad cuando tiene cura?

Aquí una breve explicación. La incidencia de este padecimiento es igual en México que en Estados Unidos, pero el número de fallecimientos es del doble en nuestro país.

Es decir, el 80 por ciento de las estadounidenses son diagnosticadas con la enfermedad en la primera etapa de desarrollo, mientras que las mexicanas en las etapas 3 o 4, justo cuando los tumores son de gran tamaño y han invadido más órganos, tejidos y/o sangre, situación que lamentablemente se repite en países en desarrollo de América Latina y el Caribe.

Definitivamente, el desafío para reducir la mortalidad por esta enfermedad es la educación que incida en la detección oportuna, así como el acceso a tratamientos adecuados de manera permanente.

Sin embargo, la educación en los hogares sobre nuestro cuerpo, cuidado y amor a la vida es fundamental para combatir esta enfermedad.

En México, el cáncer de mama sigue siendo la primera causa de muerte por tumores y la primera causa de muerte entre mujeres mayores de 25 años.

Que este Día Mundial de la Lucha contra el Cáncer de Mama sea una nueva oportunidad de reflexión sobre nuestros cuerpos, femineidad y amor a nosotras mismas.

¡Vencer el miedo es el primer paso para salvar nuestra vida!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here