·         El dato no solo confirma la tendencia descendente, sino que además exhibe un comportamiento desigual entre sus componentes

·         Mientras la construcción logró un ligero crecimiento de 1.1% anual, este avance fue insuficiente para compensar el desplome de 9.7% en maquinaria y equipo

María Escalante García

La debilidad de la inversión productiva en México vuelve a encender señales de alerta. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la inversión fija bruta registró una caída de 4.2% a tasa anual en febrero de 2026, acumulando ya 17 meses consecutivos en terreno negativo, un periodo prolongado que refleja un deterioro sostenido en la confianza y en la dinámica económica.

El dato no solo confirma la tendencia descendente, sino que además exhibe un comportamiento desigual entre sus componentes. Mientras la construcción logró un ligero crecimiento de 1.1% anual, este avance fue insuficiente para compensar el desplome de 9.7% en maquinaria y equipo, rubro estrechamente vinculado con la modernización industrial, la productividad y la llegada de nuevas inversiones.

La contracción en maquinaria y equipo resulta particularmente preocupante porque suele ser un indicador adelantado del dinamismo económico. Cuando las empresas reducen la compra de tecnología, herramientas o activos productivos, el impacto no solo es inmediato, sino que se traslada al mediano plazo en forma de menor capacidad productiva, menor generación de empleo y un crecimiento económico más limitado.

Este retroceso ocurre en un contexto internacional complejo, marcado por la incertidumbre en torno a la política comercial de Estados Unidos, principal socio comercial de México. Las tensiones comerciales, posibles ajustes arancelarios y cambios en las reglas de intercambio han generado cautela entre inversionistas, quienes han optado por postergar o reducir proyectos ante un entorno poco claro.

A nivel acumulado, los 17 meses de caídas consecutivas colocan a la inversión fija bruta en uno de sus periodos más prolongados de debilidad en años recientes, lo que plantea riesgos estructurales. Sin inversión suficiente, la economía enfrenta mayores dificultades para sostener el crecimiento, mejorar la competitividad y atraer capital extranjero en un contexto global cada vez más disputado.

Además, este comportamiento contrasta con las expectativas generadas por fenómenos como el nearshoring, que prometían detonar un ciclo de expansión industrial. Sin embargo, los datos sugieren que dichos beneficios no se han materializado plenamente o han sido contrarrestados por factores de incertidumbre interna y externa.

En síntesis, la caída de la inversión fija bruta en febrero no es un hecho aislado, sino parte de una tendencia persistente que evidencia fragilidad en los motores de crecimiento. La combinación de menor inversión en maquinaria, incertidumbre internacional y un entorno de cautela empresarial configura un escenario que podría limitar el desempeño económico de México en el corto y mediano plazo si no se generan condiciones más favorables para la inversión.

Inversión en números

La inversión privada se redujo 5.4 por ciento interanual y la pública subió 3.5 por ciento. Por otro lado, la inversión retrocedió 0.8 por ciento en febrero frente al mes precedente, según datos ajustados por estacionalidad.

Esto ocurrió por la disminución mensual del 2.3 por ciento en la maquinaria y equipo, pese al avance del 0.1 por ciento en la construcción.

Las cifras reflejan el comportamiento económico de México, que pasa por una etapa de ralentización después de que se conociese según datos oficiales divulgados esta semana que registró una caída del 0.8 por ciento del PIB en el primer trimestre de 2026, aunque de forma anual tuvo un avance de 0.2 por ciento.

La inversión fija bruta de México cayó 6.7 por ciento en 2025, después de haber crecido 3.4 por ciento en 2024 y de haberse disparado el 19.7 por ciento en 2023 ante el auge del fenómeno de relocalización de cadenas (nearshoring).

Además, subió 6 por ciento en 2022 y en 2021 repuntó 10 por ciento tras la peor etapa de la pandemia, que provocó una contracción de 18.2 por ciento en la inversión en 2020.

La inversión fija bruta permite conocer el comportamiento de la inversión en el corto plazo, según el Inegi, y está integrada por los bienes utilizados en el proceso productivo durante más de un año.