Eugenia Enríquez Ramírez

No hay que tomarse a la ligera el impacto y el poder que ha tenido, tiene y tendrá la palabra; es fundamental honrar a quien ha hecho de esta arte, historia, revolución y que, a pesar de los años, con sus obras continúa buscando y encontrando mentes a las cuales abrir panoramas y corazones en los cuales habitar.

Un 26 de agosto de 1914 en Bruselas nace accidentalmente un argentino enamorado de París destinado a la gloria, nace la leyenda Julio Florencio Cortázar.

Desde corta edad manifestamos habilidades para distintas cosas, debido a que somos individuos con características únicas, Julio a corta edad mostró afinidad y talento para la escritura, sus creaciones dejaban entre ver que lograría cosas inimaginables y logró más que eso.

Retrocedemos seis décadas, corría el año de 1963, Cortázar ya se había hecho de una carrera, de una posición y había ganado terreno en el área de los cuentos con creaciones como “Bestiario”, “Historias de cronopios y famas”, “Las armas secretas”, entre otros. En su mente llena de criaturas mágicas, jazz, palabras exóticas y al mismo tiempo hermosas, maquinó una obra de arte y decide lanzar una novela o más bien lo que a él le gustaba llamar una “contranovela”, ya que de normal    no poseía nada, rompía todos los esquemas establecidos de lo que era una novela; nos ofreció una obra experimental con una manera completamente distinta de leer, ya sea la forma habitual o siguiendo un tablero de dirección o de instrucciones que indican en qué páginas y capítulos ir brincando, elige poner párrafos y renglones al revés o simplemente eliminar capítulos, expone discusiones metafísicas y de la realidad y sin fin de temas para nada utilizados en este tipo de libros. Un 28 de junio Cortázar decide publicar “Rayuela” y en ese momento cambian las reglas del juego y     tal como lo hizo con sus párrafos y renglones le dio la vuelta al mundo (o le dio la vuelta al día en ochenta mundos) y así dio por inaugurado el “Boom Latinoamericano”

Recordemos que este es un movimiento literario donde todo el mundo voltea para este lado del planeta, se giraron los ojos y las mentes a lo que un grupo de novelistas tenían para ofrecer, convirtiéndoles en íconos. Exploraron y explotaron géneros como el realismo mágico haciendo de situaciones extraordinarias cosas de la vida cotidiana, además, tomaron como inspiración y hacían referencia a las

condiciones políticas y sociales del tiempo y Latinoamérica sí que en esas atmósferas ha tenido sucesos que alimentan a la rima ya la prosa.

Rayuela fue, y es recibida como lo que es, una pieza maestra. Es complejo describir la trama de Rayuela, igual de complejo que su contenido e igual de complejo que la mente de su autor; a grandes rasgos y con mucho esfuerzo, va de Horacio Oliveira un hombre adulto, de edad madura quien es todo un intelectual, este juego real de amor profundo con la mítica Maga (han habido demasiadas especulaciones de quién inspiró a este personaje, pues ser descrita como Cortázar lo hizo con La Maga es una carta de amor, un entregar el corazón), el hijo de esta Rocamadour, su vida entre París y Argentina, frases épicas como “pobre amor el que de pensamiento se alimenta” “andábamos sin buscarnos, pero sabiendo que andábamos para encontrarnos” y el club de las serpientes que era un grupo de intelectuales con varias nacionalidades y distintos oficios que se reunían a discutir filosófica, metafísica y profundamente la vida y todo lo que esta conlleva además de otros temas como el arte. Cortázar pensaba que personas que compartían la edad de los personajes, de él mismo, adultos de cuarenta años, individuos que tenían un buen tramo de vida recorrido, recibirían el libro, pero no fue así, los inexpertos, los novatos de la vida, los jóvenes fueron quienes se identificaron y se plasmaron en este; le enviaban cartas a Julio con preguntas, con agradecimientos, con alabanzas, haciéndole ver lo que su arte y trabajo provocaba.

En el año de 1968 publicó una segunda novela “62/Modelo para armar” llamándola la costilla de Rayuela, pues esta novela igualmente experimental nace del capítulo 62 de Rayuela, donde nuevamente demostró la magia que poseía en su ser y en sus palabras.

Han pasado 60 años de la publicación de Rayuela y sigue siendo un libro que ocupa el corazón de millones de personas, sigue siendo un libro único, indispensable, primordial de leer, sigue siendo toda una experiencia literaria. Han pasado 60 años y sin buscarnos nos encuentra y al encontrarnos nos atrapa. Han pasado 60 años y nuestra gratitud sigue siendo igual de fuerte como el primer día en el cual se publicó.

Gracias Julio Florencio Cortázar. Gracias Rayuela.