Jonathan M. Castro Figueroa P.
Como ya habíamos mencionado, los primeros registros del uso de la planta del Cannabis fueron en China, y su historia es tan interesante que hoy hablaremos de su paso por Egipto donde se utilizó ampliamente: Sin embargo, su apogeo en la antigüedad fue en la India.
Por siglos, el cannabis estuvo presente en casi todos los aspectos sociales de la cultura india. Como solía ocurrir en las civilizaciones antiguas, en esta nación también se le asoció a la religión y se le concedió al cannabis cualidades propias de lo divino. Así, en el Atharvaveda, uno de los cuatro libros antiguos venerados de los Vedas, se le menciona como una de las cinco plantas sagradas y dice que “un ángel guardián reside en sus hojas” y fue también un componente esencial de las prácticas medicinales.
Con esta planta se trataban un sinnúmero de enfermedades y dolencias. En los antiguos textos indios que han sobrevivido hasta nuestros días, se confirma que los médicos la prescribían para el insomnio, los dolores de cabeza, los trastornos gastrointestinales como la diarrea y el cólera y también como un eficaz analgésico. para los dolores de parto. Por sus efectos diuréticos, sedantes y antiinflamatorios, el cannabis era un remedio excelente para curar los trastornos urinarios como la cistitis y la uretritis, así como otros padecimientos del aparato reproductivo femenino.
Fórmulas legendarias
Resulta muy interesante saber cuáles eran las distintas preparaciones de la farmacopea antigua de la India. Por ejemplo, para el dolor, se pulverizaban las hojas y se mezclaban con azúcar y pimienta y se salteaban con ghee que es mantequilla clarificada. Sobre las hemorroides, se usaba en cataplasmas, combinada con leche o en un compuesto de hojas secas de cáñamos, cúrcuma, cebollas y aceite de ajonjolí tibio.
Más hallazgos sobre el cannabis en el mundo antiguo
De la India, el uso del cannabis se extendió a Grecia, Persia y Asiria y para el año 450 aC, había llegado al Mediterráneo. Herodoto, el gran historiador griego, en su crónica de las Guerras Médicas describió cómo el cáñamo crecía en forma salvaje en Escitia (la región entre el Cáucaso y el mar Caspio, habitada por grupos nómadas dedicados al pastoreo y a la cría de caballos). Los escitas también conocían las propiedades médicas del cannabis para tratar la artritis, la impotencia y las piedras en el riñón. Por otra parte, los griegos la usaban para las hemorragias nasales y, las semillas de la planta para los parásitos intestinales.
Estuvo asimismo presente en la medicina árabe que la prescribía como un tratamiento efectivo para la epilepsia. Siglos más tarde, los comerciantes árabes la llevaron al continente africano donde se empleó contra la malaria, la fiebre, el asma y la disentería, que es la inflamación de los intestinos con diarrea y sangre.
Su llegada a América
El cannabis llegó a América del Sur en el siglo XVI, específicamente a Brasil gracias al comercio de esclavos africanos que traían con ellos sus semillas desde Angola. De ahí viajó hasta llegar a México.
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