• Urge detener su extinción total con una inmediata protección, reforestación y resolución a la imparable tala ilegal 
  • En 12 años han desaparecido, 500 millones de árboles y 32 millones de toneladas de biomasa. Gobiernos Federal y de Chiapas sumisos y desdeñan el peligro para este pulmón verde de México 

Guillermo Pimentel Balderas 

Usuarios de Change.org, han recabado alrededor de 50 mil firmas de ciudadanas y ciudadanos de México para exigir a los gobiernos federal (de la 4T) y de Chiapas, frenar el aniquilamiento de la Selva Lacandona que, en tan sólo 12 años le han motilado 500 millones de árboles y desaparecido 32 millones de toneladas de biomasa (materia orgánica originada en un proceso biológico, espontáneo o provocado, utilizable como fuente de energía). 

La ciudadana Inés Marisela López Betanzos (por medio de Change.org), lanzó la petición de detener la extinción de la Selva Lacandona, dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales, María Luisa Albores González, quienes, al parecer han ignorado el problema de vida y ambiental que acecha a este importante pulmón verde del país.   

La denunciante -con el apoyo de casi 50 mil firmas- urgió detener la extinción total de la Selva Lacandona que ya agoniza y demandó una evaluación actual para tomar medidas eficientes, pues urge una inmediata protección, reforestación y la resolución a la tala inmoderada e ilegal que se está llevando a cabo en el lugar a costa de todo el Estado que, ha sido ya suficientemente saqueado por varios gobiernos corruptos.  

Cabe señalar que en las últimas décadas se ha perdido 72.2 % del terreno que ocupaba la Selva Lacandona (pasó de 1.8 millones de hectáreas a sólo 500 mil hectáreas actualmente) y entre los años 2000 y 2012, cerca de 6 por ciento (142 mil hectáreas) de las pérdidas en cobertura arbórea ocurridas en México, pertenecían a este bosque. 

En otra información, cabe mencionar que durante los primeros 12 años del siglo XXI, México ha perdido cerca de 2.4 millones de hectáreas ocupadas por árboles. Seis por ciento de esta pérdida ha sido dentro de la Selva Lacandona. El tamaño de la tragedia ambiental está contabilizado por Greenpeace. Y, a pesar de los trabajos de organizaciones como Natura y las leyes emitidas por autoridades federales y locales, pareciera que la muerte lenta de la selva no se detendrá en pronto. 

El Gobierno de la 4T -en información oficial a principios de 2021-, aseguró que a través de una Comisión Interinstitucional, conformada por la Secretaría de Gobernación, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI), la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp), la Procuraduría Agraria, el Registro Nacional Agrario y el Fideicomiso de Fondo Nacional de Fomento Ejidal-, “brindan atención a las comunidades indígenas Lacandona, Tzeltal y Chol que ahí habitan en la región de la Selva Lacandona”. 

En diciembre de 2021, la Semarnat divulgó la creación de una estrategia nacional -con Sedena, Marina y la Guardia Nacional-, para reforzar el combate a la tala ilegal; sin embargo, queda en entredicho porque, sigue implacable el saqueo y la poda de la Selva Lacandona. Pobres lacandones, tan lejos de la justicia y muy cerca de la extinción.   Correo: guillermo.pumageneracion1979@gmail.com