Bernardo López
Los elementos de la Guardia Nacional tienen que respetar a los delincuentes pues también son seres humanos, dice el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, frente a agentes de esta corporación, luego que en Michoacán un grupo de militares fueran acosados por civiles armados.
Habría que preguntarles a los familiares de Ángel Yael, el estudiante de la Universidad de Guanajuato, que fue asesinado por un elemento de este cuerpo de seguridad, que, de acuerdo por los conocidos y familiares de la víctima, fue interceptado y agredido a bordo de una camioneta por los militares, a unos cuantos metros del campus universitario.
O qué tal a los familiares de Yesica, quien falleció después de recibir un balazo por la espalda, luego de participar en una manifestación para exigir agua y tomar el control de la presa “La Bolquilla”, en Chihuahua. En ambos eventos, dos personas más resultaron con lesiones por las ráfagas de los elementos de la Guardia Nacional.
Estos casos serían un escándalo nacional si hubieran acontecido en administraciones pasadas, a quienes se les exigiría con manifestaciones el esclarecimiento de los hechos, que pueden ser equiparados a los ocurridos en Tlatlaya o en Iguala, pues no importa el número de personas asesinadas, sino de la actuación de las corporaciones de seguridad.
Sin lugar a dudas, a todas las personas se les debe respetar sus derechos, sin embargo, que el presidente Obrador superponga los derechos de los delincuentes y se la pase demeritando a los miles de víctimas que exigen justicia proporciona información clara a quién favorece.
Las declaraciones que hizo, donde afirmó que él dio la orden de soltar al hijo de “El Chapo” Guzmán y, esta otra, la de respetar a los delincuentes, significan que no le interesa brindar seguridad y justicia a los ciudadanos de a pie, además, de abdicar en su responsabilidad primordial con la primera acción.
Las declaraciones del presidente frente a los elementos de la Guardia Nacional muestran la misma frivolidad con la que se comportaban los anteriores mandatarios, aunque también cabría la posibilidad de que Obrador quisiera atraer la atención para desviarla de otros sucesos que le dañan más o a sus “corcholatas”.
Eso sí, el presidente acude apresuradamente y de una manera muy particular a Nuevo León a apuntalar la imagen del gobernador TikTok, quien quiere resolver todo mediante insulsos videos en redes sociales y que no tiene la capacidad de esclarecer lo ocurrido a Debanhi Escobar.














