David Hidalgo Ramírez 

Así como el software, ese conjunto de herramientas y utilidades que nos permiten trabajar en los diferentes programas de nuestra computadora; nuestro cerebro funciona de acuerdo a un patrón de comportamiento cognitivo de uso frecuente que de manera automática responde a todo aquello que realizamos habitualmente.    

Nuestro cerebro tiene más neuronas que estrellas en el cielo y, todas ellas se comunican de forma perfecta y de manera encadenada entre sí. Es en estos caminos en los que se arraigan nuestros hábitos, que buenos o malos ahí habrán de permanecer hasta que comprendamos la importancia de programar mentalmente aquello que debemos de hacer para mejorar en nuestro desarrollo personal. 

Esas pequeñas acciones que poco a poco vamos repitiendo de manera inconsciente y que producen en nosotros la creencia de que, hacerlo así, es la mejor manera de lograr nuestro propósito, quizá sea la causa que nos mantiene estancados en una situación que podría ser mucho mejor. 

Pensar que existe la buena o mala suerte, es la consecuencia de desconocer la importancia que tiene la programación mental, ya que es en nuestra mente en donde se concibe lo que nos sucede en el mundo real. La historia de nuestra vida hasta el día de hoy es el resultado de toda esa información que tenemos programada en nuestro cerebro, que se encuentra en nuestro subconsciente y que de manera inconsciente seguimos alimentando diariamente, lo que produce los resultados que obtenemos. 

La Programación Neuro-Lingüística (PNL), es una potente herramienta que nos ayuda a lograr esos cambios personales y profesionales que tanto anhelamos. A través de la PNL, hemos logrado conocer los mecanismos internos y el funcionamiento de nuestra mente, para entenderlos y saber cómo podemos originar cambios positivos en nuestra conducta. 

A través del PNL podemos avanzar en el autoconocimiento y crecimiento personal, ya que nos permite entender, identificar y modificar esos estados internos que nos mantienen con una conducta que nos impide identificar esos momentos en los que la excelencia puede convertirse en la esencia de nuestra vida.  

Lograr enfocar toda nuestra concentración en ese objetivo que nos permitirá lograr un desarrollo humano pleno, no es tarea fácil; alcanzarlo dependerá de que tan conscientes estemos, de que la realidad física que nos rodea es consecuencia de la forma en la que aplicamos las técnicas de control mental que nos permiten alcanzar cada uno de los objetivos que anhelamos.  

Logra una programación mental óptima, no es un proceso que se logre de manera inmediata; hay que esforzarse por deshacer una serie de ideas negativas que impiden que ese poder creador que poseemos se manifieste conforme a lo que hemos construido en nuestro pensamiento.