• Con pandemia o sin pandemia el “ahorro” gubernamental ha orillado a un peyorativo manejo del presupuesto contra la salud de los mexicanos. Funcionarios se esconden; hunden al sistema en una maraña burocrática 
  • Preocupante, atención en medicina general y de especialidades; en servicios de laboratorio y de gabinete, en cirugías y abastecimiento de medicamentos 

Guillermo Pimentel Balderas 

En el Congreso capitalino (el que está por irse), el PRD demandó a la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM), que no se siga menospreciando la salud de los mexicanos; además, pidió, principalmente a los morenistas, no actuar como un cascajo y los conminó a que haya un pronunciamiento sobre la peyorativa atención a los mexicanos en las instituciones del Sistema Nacional de Salud. 

Es más que evidente que, con pandemia o sin pandemia, la austeridad republicana ha orillado a un desdeñoso manejo del presupuesto a la salud. Hunden al sistema en una maraña burocrática lo cual resulta preocupante no solo en la atención médica de las Clínicas Familiares, en las de especialidades y hospitales; si esto se agrega también en los servicios de laboratorio, de gabinete, en cirugías y, por si fuera poco, en el desabasto de medicamentos. 

Por ejemplo, en el IMSS, el político Zoé Robledo, afirmó (en enero de 2020) que el compromiso del Estado mexicano es brindar atención médica de calidad a derechohabientes. Apenas, según su boletín de prensa del 14 de julio pasado, asevera que la atención médica; salud y acceso pleno a la seguridad social, es prioritario. 

Sin embargo, al parecer, por la austeridad republicana, el brutal burocratismo y la pandemia, el cuidado al trabajador-derechohabiente y su familia es peyorativo; el acceso a camas, especialistas, estudios de gabinete, exámenes de laboratorio y surtido de medicamentos, son enmarañados.     

Las citas médicas, según, se dan de acuerdo a las posibilidades de cada unidad médica, pero, puede tardar hasta un mes o más. Luego, el médico general, remite al paciente al servicio de alguna especialidad (si es requerido) y, si lo hay, puede ser atendido hasta dentro de 60 a 90 días.  

En un caso particular, en la Clínica 34 del IMSS, en la colonia Agrícola Pantitlán de la alcaldía Iztacalco, dan citas para un examen clínico (de sangre, por ejemplo) con dos meses de distancia; de gabinete, Rayos X, no hay para cuando. Se remiten a los pacientes a la Clínica 35 (calle 7 en la misma colonia y alcaldía); pero, ya hay alrededor de mil en espera de esta prestación; porque, dicen, no hay placas y, además, los aparatos están descompuestos. El colmo, no saben hasta cuándo habrá este servicio.  

En cuanto a los medicamentos, escasean en varias clínicas y muchos de ellos son controlados, por lo que hay que pasar por una maraña burocrática para acceder a ellos.  

Cabe señalar que, en septiembre de 2018, el periódico El Financiero, publicó una entrevista con Fátima Maesse, consultora del Instituto Mexicano para la Competitividad, en que, alertó que, “México está al borde de una crisis de salud pública”. Entonces, los problemas van desde tiempos de espera muy largos para la atención médica y hospitalaria; asi como en la reducción del presupuesto con la falta de medicamentos. El tiempo le dio la razón. 

¡Ni CHAIRO ni FIFI, mucho menos TRAIDOR! 

Correo: guillermo.pumageneracion1979@gmail.com 

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