Pedro Flores  

Un viejo y gran maestro de nombre Rubén Salazar Mallén, de origen veracruzano fue abogado, periodista y profesor universitario, asiduo a prostíbulos e imbatible bebedor, escribió una docena de libros, entre ellos “Historia de las Doctrinas Políticas” y aseguraba que lo suyo era escribir sobre la miseria humana.   

Un hombre especial, criticaba la ineptitud, durante su clase sobre el totalitarismo, explicaba que es un sistema de gobierno y una práctica política cuyo principio fundamental es el ejercicio absoluto y sin restricciones del poder por parte del Estado que administra de manera rigurosa sus cuatro componentes, población, territorio gobierno y   poderes públicos.  

Salazar Mallén, nos señalaba proféticamente muchos hechos que en ese tiempo parecían imposibles, pero que ahora parecen realidad, afirmaba que, en el totalitarismo, no existe oposición, como lo hay ahora en México, y que todo, absolutamente todo se somete a los designios del partido gobernante y quien esté al mando, haciendo de él un fin en sí mismo.  

Al revisar los viejos apuntes encontré que el catedrático señalaba que dicho sistema es una forma de dictadura, en donde se concede poder ilimitado a un líder carismático, en nuestro caso sería López Obrador, en donde parece que su tendencia es aplicar el término que hizo famoso a Benito Mussolini cuyo eslogan político era “Todo en el Estado, todo para el Estado, nada fuera del Estado, nada contra el Estado  

En México estamos en el camino del postulado de Mussolini, existe un total debilitamiento a las instituciones autónomas, la cooptación del Congreso, Senadores y Diputados, la Suprema Corte de Justicia de la Nación, con ministros que él colocó, la presión a la iniciativa privada, los ataques a la prensa, el poco combate a la corrupción y el aumento insólito de las tareas y el presupuesto de las Fuerzas Armadas.  

A este escenario le agregamos los ataques y señalamientos de AMLO, a los órganos rectores y encargados de los comicios, como es el Tribunal Electoral y el INE “que, según él, y a pesar de que aprobaron su elección:” fueron creados para que no haya democracia”, ataques que en el fútbol americano lo llamarían “jugada retardada” porque al final o los elimina o coloca incondicionales antes de la “Consulta para revocar su mandato antes del 21 de marzo de 2022.  

No es casual que una vez que se dieron los resultados de las elecciones y de la consulta para “enjuiciar a los ex presidentes” cuyos resultados no fueron totalmente a su favor, surgiera en el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación que es la que califica las elecciones el “Síndrome de César”, al que le atribuyen la frase de “Divide y Vencerás”.  

La mejor prueba de que quiere eliminar a ese organismo o colocar a un incondicional la tenemos, en el hecho que después de la destitución del presidente del TEPJF, José Luis Vargas Valdez y la designación de Reyes Rodríguez Mondragón, un magistrado al que se le reconocen avanzados méritos por su experiencia y preparación académica muy connotados, pero no fueron suficientes.  

Los mexicanos en situación de carencia por acceso a la alimentación nutritiva y de calidad pasaron de 27 millones 500 mil a 28 millones 600 mil. Y a pesar de que nos habían prometido tener en dos años un sistema de salud como en Canadá o Dinamarca, tenemos 15 millones 600 mil mexicanos más en situación de “Carencia por acceso a los servicios de salud, pero AMLO tiene “otros datos”, y repite; “Estás conmigo o estás contra mí”  

De esta forma, México está cayendo en la vieja frase atribuida a Luis XIV: “El Estado soy yo” que significa que el gobernante encarna al Estado, que su voluntad es la suprema ley y que resume en su persona todos los atributos y potestades estatales, ante esta situación, recordamos lo que decía Simón Bolívar; “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción, por eso cuando la tiranía se hace ley, la rebelión del pueblo es un derecho”.