Rafael Lulet 

Desde los 70 años de dictadura disfrazada del Partido Revolucionario Institucional, hemos visto desde buenos presidentes a malos y pésimos mandatarios, pero principalmente, la decadencia de este partido a través de la historia de nuestro país, los intereses por encima de los mexicanos, dándose baños de pueblo cuando recurrían al voto para simular una democracia camuflajeada y olvidarse posteriormente una vez obtenido el objetivo de quienes le dieron esos cargos por vía urna. 

La actuación de “Alito” responde a ese viejo régimen priístas donde sus actuaciones corruptas le destacan a lo largo de su carrera política, fácil de ser sometido por el enemigo ante una guerra sucia, en su caso, él estaba más embarrado en comparación del otro, al final tal como una caricatura de cualquier monero, donde dibujándolos los caracterizaban como dos cerdos metidos en el barro y discutiendo entre ellos, compitiendo por demostrar quién de los dos era el más sucio.  

Es lo mismo en política, una morenista como Layda Sansores, con cinismo sacándole los trapitos a Alito, y aprovechando su postura en este nuevo régimen, demostrando la porquería de la carrera política del enemigo, cuando ni ella se libra de la suya, con su dudosa integridad moral, pero, alguien en su momento tendrá la misma oportunidad de exhibirla de igual forma o peor, cerrando este ciclo de karma, pero en este instante, le sirve para los objetivos de su patrón, para someter a los priistas que ante la tempestad prefieren hincarse y con ello traicionar a quienes los eligieron a perder el hueso o peor aún, pisar la cárcel por sus crímenes impunes. 

La aprobación de una iniciativa que viola la constitución en su artículo 21, de los diputados y senadores morenistas respaldados de los priistas presentando reverencias a los antiguos regímenes feudalistas, donde quedar bien ante el monarca era lo principal, y el pueblo pasar a tercer término, agregando a ello, un discurso desgastado de un pseudo mesías de “primero los pobres”, siendo la cruda realidad del ciudadano de a pie al final, sin tener el poder como lo sustenta la constitución el en artículo 39 contra representantes “agachones” quienes prefieren seguir estirando la mano y recibir las millonarias dietas desproporcionadas a los ingresos laborales del resto de la población aunque estos se encuentren con mayor grado de estudios. 

La oposición seguirá realmente representada por Acción Nacional al frente, como en los viejos tiempos, sólo con un cambio, en los tiempos de Manuel Clouthier, eran solos contra el PRI, ahora, es de otro color el escenario, ante un presidente que recurre a la descalificación e imponer su voluntad y etiquetar de traidores a quienes lo critiquen o reprobar sus decisiones pese a los graves errores y desaciertos cometidos, caracterizando la administración más por eso que por los cumplimientos de campaña. 

Es así como recurre a lo más fácil, apabullar a sus opositores e inclusive a gran parte de la población con su divisionismo antes de aceptar sus equivocaciones y cambiar el rumbo para mejorar, continuando con un discurso barato y desgastado, intentando con ello seguir hipnotizando a su grupo de seguidores, similar a la flauta de Hamelin, aunque cada vez en menor número. 

Alito, con preferir “agachar” la cabeza y como vulgarmente se dice “con bajarse los calzones” antes de pisar la cárcel ante los ataques del inquilino de Palacio Nacional a través de sus súbditos tales como Layda Sansores, Adán Augusto López primo de éste y de Manuel Velasco, demuestra junto a los demás priistas, ser como siempre, traidores no solo de sus estatutos revolucionarios sino de quienes les concedieron la confianza a través del voto y, por ende, a la constitución y a la nación.