Pedro Flores  

Mucho se ha hablado de las similitudes del actual gobierno con políticos de Venezuela que recientemente han detentado el poder, los discursos y las acciones mesiánicas que son muy similares, por no decir iguales, lo mismo que las políticas para mantener el poder en una sola persona, argumentando que es el espíritu de Simón Bolívar.     

Y bien decía Joseph Goebbels; “Una mentira dicha mil veces, se convierte en verdad”, y es que la tendencia propagandística que haya tenido amoríos con nuestra María Ignacia Rodríguez de Velasco, la gran dama de alcurnia que se codeaba con marqueses, condes y virreyes, conocida como “La Güera” Rodríguez”, ha visto traicionado su pensamiento libertario, al igual que el de Benito Juárez.  

Muchas veces hemos escuchado que alguien sigue el pensamiento juarista, no sabemos si porque quiere reelegirse cuatro veces; pero está muy lejos de aquella frase del oaxaqueño que señalaba: “No se puede gobernar a base de impulso o voluntad caprichosa, sino con sujeción a las leyes y se debe vivir en la honrada medianía, que proporciona la retribución que la Ley”, eso nos recuerda ya saben quién, porque dijo que iba a vivir en un modesto departamento y no en Palacio Nacional y que tiene una partida secreta para disponer a su voluntad de  90,000 MDP  

En la actualidad tenemos un conflicto legal con el caso Lozoya en el cual voces dicen que ya está prescrito, se han violado las leyes en torno a la presunción de inocencia, se involucra mediáticamente a mucha gente y en realidad todo está dirigido con miras a las elecciones del 2021, pero nos hace recordar una frase del citado libertador que señala: “Más que por la fuerza, nos dominan por el engaño”.  

Juárez en alguna ocasión dijo: “El primer gobernante de una sociedad no debe tener más bandera que la ley”. Lo anterior no concuerda con lo externado en el periódico New York Times el pasado mes de mayo del 2020, en donde señala que: El presidente de México Andrés Manuel López Obrador ha infringido la Constitución de manera reiterada.  Sus acciones, al igual que sus mensajes en las mañaneras, exceden sus facultades constitucionales, vulneran las competencias de otras autoridades y violan derechos humanos.  

Lo anterior, nos recuerda otra frase que sobre el poder público reiteraba el “Benemérito de las Américas: “Los hombres que no pueden soportar el yugo suave de la ley, tampoco pueden conformarse con ese orden de cosas, y de aquí procede ese constante empeño de destruir el sistema federativo, sustituyéndolo con el poder absoluto”.  

El sistema de gobierno más perfecto es aquel que suma la mayor seguridad social y estabilidad política, así decía Bolívar, pero en México vemos otra cosa, la proclama de la CONAGO reunida en San Luis Potosí fue repetir los ideales de su nacimiento: Buscar un mayor equilibrio y mejor distribución de las potestades que corresponden a los órdenes de gobierno federal y estatal, pero al concluir la reunión no hubo nada objetivo para el país, que sigue dividido.  

Uno de los gremios más atacados ha sido la prensa, a pesar de los premios “Horroris sin Causa” que se dieron a algunos personeros de las mañaneras, en Venezuela. Recordemos que en Venezuela también se criticó, intimidó y censuró a los medios, y eso que se vivía en la cuna de Bolívar, que al respecto señalaba: “No hay libertad legítima, cuando se ataca a la prensa, ya que el periodismo es la artillería del pensamiento”.  

Como se ha podido observar, tanto en Venezuela como en nuestro país, han sido traicionados los ideales de dos de los más grandes pensadores del continente, uno llamado “Benemérito de las Américas, Benito Juárez García y el otro Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar Palacios, mejor conocido como Simón Bolívar el “Libertador de América”.  

Concluiremos con un par de sentencias de estos dos políticos:, Juárez señalaba “no abuses del poder, humillando a tus semejantes, porque el poder termina y el recuerdo perdura”, y hacía notar que “no deshonra a un hombre equivocarse, lo que deshonra es la perseverancia en el error”, pero más lapidarias son las de Bolívar, quien afirmaba “un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción, por eso cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”.