Pedro Flores

A raíz de la globalización y de la aparición del internet, los conceptos de periodismo, publicidad y propaganda han sufrido han sufrido modificaciones sustanciales, el radio utilizado por aquel ministro de propaganda de Hitler, Joseph Goebbels, los grandes diarios de circulación nacional y sus influyentes columnistas y hasta la televisión, utilizados en el siglo pasado han quedado prácticamente en un segundo término.

Ahora lo moderno son las redes sociales, que se han convertido en una de las herramientas y espacios de mayor importancia para el intercambio de ideas. Durante los últimos años la política ha sido uno de los terrenos que más cambios ha experimentado desde la aparición de las redes sociales como Facebook o Twitter.

Esto ha originado una nueva terminología dentro de la que sobresale el término “blogueros”, que no son otra cosa que gente con vastos conocimientos del internet y que se creen periodistas o reporteros gráficos porque publican en una cosa que se llama creo “Instagram”, en donde los promotores de la 4T siguen el viejo precepto de Goebbels: “Una mentira repetida mil veces se transforma en una gran verdad”

El Partido Nazi desarrolló una sofisticada máquina de propaganda que difundía hábilmente mentiras sobre sus oponentes políticos, los judíos, y la necesidad de justificar el poder, el objetivo era lograr construir una potente identidad, y así posteriormente enfrentar a un enemigo común, según un estudio de National Geographic, denominado: “Estado de engaño; el poder de la propaganda nazi”

Resulta muy interesante el paralelismo que se puede hacer del estudio hechos por la Doctora Francisca Rojas Olvera, de la Universidad de Palermo, Italia, cuyo título es “Propaganda y cine nazi: sus intenciones y efectos en la sociedad” con la realidad que estamos viviendo en México, sobre todo en el análisis de los principios propagandísticos de Joseph Goebbels.

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una sola idea, un único símbolo; Individualizar al adversario en un solo enemigo.

2.- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo; Los adversarios han de constituirse en suma individualizada.

3.- Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

4.- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave.

5.- Principio de la vulgarización. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar”.

Bajo el principio de “Una mentira repetida mil veces se transforma en una gran verdad”, podemos ver que los enemigos únicos, en este caso no son los judíos, sino los conservadores, los neoliberales y hasta los expresidentes, según indicaciones del primer párrafo.

En el caso de la pandemia COVID-19, aplican la recomendación 3, que señala: Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. “Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan”.

Dentro de esta mecánica, de los “bots” y los instangrameros de la 4T, aplican el principio 5. “Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida”.  “La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto”.

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