Bernardo López
El reto viral “El que se duerma al último, gana”, de moda en una red social provocó al menos 22 eventos de intoxicación en adolescentes, en los Estados de Nuevo León, Veracruz y Ciudad de México, lo que debería poner en alerta a los padres de familia, debido a que este no será el primero ni el último desafío que intentarán.
Los dispositivos electrónicos, como teléfonos celulares, tabletas, no deberían estar en posesión de infantes ni siquiera de jóvenes, pues aún no saben discriminar la información que discurre en Internet, confundiendo lo que es real con la fantasía y que los lleva a imitar muchas situaciones que observan en las pantallas.
Italia dio un paso adelante en este tema, la prohibir el uso de celulares en salones de clase, pues, de acuerdo al ministro de Educación, Giuseppe Valditara, estos dispositivos son un «elemento de distracción para uno mismo y para los demás y una falta de respeto a los profesores».
Es cierto que en la red se puede conseguir una infinita cantidad de información, que ayuda a resolver dudas sobre cualquier tema, sin embargo, los niños y adolescentes pueden estar expuestos al bulliying, a depredadores sexuales, a traficantes de personas o delincuentes infames que insertan ideas suicidas -recordemos el caso trágico del Colegio Americano de Monterrey.
Se podría argumentar que muchos de nosotros crecimos con los videojuegos y que estos no provocaron un daño a nuestras capacidades mentales, sin embargo, los programas antiguos se diseñaban para enfrentar retos a la inteligencia, ahora sólo se remiten a estimular las emociones, que, además, se encuentran vinculados al Internet y al posible tráfico de datos personales.
Proporcionar un dispositivo electrónico a temprana edad es condenar a los menores a un pobre desarrollo cognitivo, pues se están dejando de lado capacidades mentales como memorizar, realizar operaciones aritméticas simples, además de escribir o dibujar a mano alzada, ¿Estamos ante un proceso de involución del ser humano?
Los celulares y las redes sociales provocan adicciones – y afectaciones psicológicas, que podrían ir desde trastornos de la personalidad hasta problemas de vacíos emocionales- y desencadenar violencia, como el caso que ocurrió en Jalisco, de una niña de diez años que apuñaló a su mamá porque le quitaron el celular como castigo. En la infancia se deben priorizar las actividades psicomotrices para un desarrollo integral de las personas e impedir la vida sedentaria que provocan todos los dispositivos electrónicos, que deben ser usados hasta después de los 15 o 18 años de vida.








