Rafael Lulet 

Las pasadas elecciones de consejeros del partido Morena, llevada a cabo hace algunos días fueron un completo “cochinero”, dando varios mensajes al respecto, el primero de ellos, la forma de quedar ante la ciudadanía, ¿Son iguales o peores?; en las prácticas del PRI o del PRD, estaban los acarreos, la compra del voto, las quemas de urnas, las confrontaciones, entre muchas otras más, que se vieron iguales con los morenistas, presumían supuestamente ser “diferentes”, de la misma forma al distintivo el cual sirvió de eslogan con los priistas en el 2012 cuando ganó la elección Peña Nieto, siendo “un nuevo PRI”, y resultando la historia ya conocida por muchos, más corrupción retomando las viejas enseñanzas. 

El segundo mensaje de las elecciones morenistas, es para ellos mismos, se han dado cuenta con esto, el aplicar las mismas prácticas de los otros partidos a quienes señalaban, pero algo aún peor, descubrir que su padrón se encuentra inflado, los supuestos militantes no son con convicción sino de intereses, lo cual, al momento de existir otra mejor opción, se van. Otra de las cosas fue el haber usado los programas sociales para condicionar el voto y esos fueron funcionarios públicos, algunos de ellos participaron en la contienda para ser electos consejeros y otros lo hicieron para apoyar a sus gallos. 

En otros de los casos, la repartición de dinero para compra de votos, fue lo más crucial sobre todo cuando ese recurso provenía del erario público, se supo de información de una persona conocida por ser corrupto y que aportó 1 millón de pesos en efectivo para dicha práctica en favor de su esposa, en algunos casos en plena calle se sacaba los fajos de billetes y así pagar a quienes le comprobaban el haber votado por el bueno y en otros lo hacían desde la tienda de dulces donde cínicamente daban el recurso. 

La lección es para muchos, sobre todo a los morenistas deberían de preocuparles, porque reconocen el cochinero de su ejercicio democrático interno, lo peor, el padrón no refleja los números que consideraban, y ante una verdadera elección de cargos, sus líderes estarán ante el mejor postor, sin mencionar de la ciudadanía, quienes definieron la lección del 2018 y ante pocos resultados del gobierno federal, corren el riesgo de perder mucho en las futuras contiendas. Lo más sano será ante el fracaso de su renovación del Consejo Nacional, declarar nulo dicho referéndum y volverlo hacer quitando desde luego a los mismos cochinos contendientes y limpiar la porquería generada, de lo contrario el Tribunal Federal lo hará exhibiéndolos con justa razón. 

Viene la elección para el Estado de México, pero con Delfina Gómez como candidata después de los moches en Texcoco y esto, necesitarán mucha suerte para lograr quitar el bastión priista.