Pedro Flores
El ingenio del mexicano es muy grande y a todo le encuentra su lado humorístico, como aquella ocasión, después del terrible sismo de 1985 en que se cayeron los teatros de Televisa, y la gente empezó a decir que ahí se escenificarían “Los Picapiedra”. En esa cuestión no hay quien nos gane, actualmente “el pueblo sabio” está mencionado aquel que dice dicho: “el que calla otorga”
Dicho refrán, que se aplica a las personas que prefieren permanecer calladas ante un tema, dando el consentimiento tácito ante lo expresado por otra persona, lo están utilizando en torno al silencio del titular de la Sedena en relación al “Guacamayazo”, sobre todo después de que el senador Germán Martínez dijo que los datos habían salido de la Secretaría que Luis Cresencio preside.
Bueno, en este caso de ser cierto, se puede aplicar ese viejo dicho que señala que “a la mejor cocinera se le queman los frijoles”. Hace referencia a que todas las personas pueden equivocarse, inclusive las que tienen mucha experiencia en algo.
Claro, para quien lo defiende y dicen que no hay que manchar “las mañaneras”, se le puede aplicar eso que dice: “de lengua me como un taco”. Se utiliza para dar a entender que alguien se dio cuenta de que otra persona le está mintiendo o callando una información.
Y con eso quieren tapar el sol con un dedo, pero deben de recordar que “el que siembra su maíz, que se coma su pinole…” El dicho sugiere que todas las personas se tienen que hacer responsables de sus acciones.
Pero desgraciadamente vivimos en un país en donde claramente se aplica esa vieja sabiduría que señala: “las palabras se las lleva el viento”. Este dicho se utiliza para transmitir la idea de que una promesa no siempre se cumple o que la palabra hablada, perdura menos que la palabra escrita.
Y está muy lejos de poderse llevar a cabo eso que dice que: “a lo hecho, pecho”. Este dicho da a entender que, si una persona comete un error, se tiene que hacer cargo y afrontar las consecuencias.
Y lo vemos en cuestiones de seguridad, en el que se ha considerado el sexenio más violento a pesar de que el pasado 16 de septiembre desfilaron 7 mil 380 efectivos de la Guardia Nacional, 2 mil 108 elementos del Ejército y mil 57 de la Marina y que la seguridad está en manos de militares, ante esta situación se puede aplicar eso que dice: “en casa de herrero, cuchillo de palo”. Paradójicamente, en donde por lógica debería abundar la seguridad, esta falla totalmente.
Los resultados de “donde gobierna capitán, no manda marinero”. Una persona no puede dar órdenes cuando tiene un superior o jefe, por más que lo intente. Son claros, México suma al menos 32 masacres hasta julio, además de balaceras en escuelas, restaurantes, centros comerciales y hasta en los hogares, productos de un nuevo dicho “abrazos y no balazos”.
Claro, la ciudadanía ya está harta de la delincuencia e impunidad, El 74.6% de los mexicanos se sienten inseguros, aquí se puede aplicar aquello que dice que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”. Hay personas que no quieren aceptar una determinada situación, y resulta inútil intentar convencer a alguien de ver aquello que quiere negar.
Alguien dijo “primero los pobres”, pero hay organizaciones que tienen “otros datos”, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), en 2018, en México había 52 millones de pobres, y para 2022 hay 55.6 millones de personas en situación de pobreza, lo cual nos coloca en el cuarto lugar en este rubro de América Latina y el Caribe.










