Jorge Gaviño Ambriz 

Las venas del Metro son sus cables. En su conjunto, la red de cableado es el aparato circulatorio del Sistema de Transporte Colectivo (STC). Igual que con una vena del cuerpo humano, el que falle un pedazo de cableado no tiene por qué provocar que el Metro tenga un infarto. Para que se llegue a un incidente grave deben de ocurrir fallas múltiples en los sistemas redundantes que actúan en caso de que se presenten imperfecciones. Esto garantiza que, aunque no estén trabajando correctamente algunos componentes del sistema, este pueda seguir dando servicio. Tanto el cuerpo humano como el “gusano azteca” (así le llamaba Vicente Leñero al Metro) están diseñados de esta manera para que ante situaciones límite puedan subsistir. La vida sigue y también la movilidad. 

El robo de cable en el Metro de la Ciudad ha aumentado en los últimos años, pero también en otros metros del mundo y en otras ciudades. Esto es resultado del aumento del precio del cobre. En 20 años el consumo mundial de este metal se ha duplicado en todo el mundo. Cada año se compran 23 millones de toneladas y esta cifra va en aumento tanto en el mercado lícito como el ilícito. En 2010 el sistema ferroviario de Reino Unido tuvo pérdidas de 56 millones de dólares por este robo. A finales de enero de este año la estación de trenes París-Este tuvo que suspender su servicio por el robo de cableado durante varias horas. En España en los últimos dos años los trenes registraron 600 horas de retraso por robos de cableado y en Logroño en cinco años se robaron 45 km de cable de cobre.  

A valor chatarra en la Zona Metropolitana del Valle de México se puede comprar un kilo de cobre brilloso a un precio promedio de 160 pesos, mientras que el cobre sucio ronda los 80 pesos el kg. Según diversos testimonios de chatarreros acuden a ellos los rateros ya con el cableado cortado y comprimido. Les pagan y después de eso ellos mismos extraen el cobre para fundirlo y volverlo a procesar o lo llevan a lugares donde puedan hacerlo. De 2018 a 2021 incrementaron en un 367% las carpetas de investigación por dicho delito de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP). Telmex en los últimos dos años ha reportado que le han robado cerca de 5 mil kilómetros de cable de cobre de la vía pública, lo que representa 2 mil 481 toneladas del metal. Incluso hay reportes de que se han robado el cobre de estatuas y monumentos públicos en el país.    

Al igual que en el tráfico de órganos, el tráfico de cable implica grupos de delincuencia organizada en todo el mundo. El año pasado en Reino Unido dos hombres fueron condenados por robar casi 8,5 toneladas de cable en tres meses, que vendieron por poco más 17 mil de libras esterlinas. De acuerdo con diversas investigaciones de policías en el mundo, la mayoría del cobre robado llega países asiáticos y ahí se vuelve a procesar y vender. Se estima que el 70% del cobre que se ha extraído a lo largo de la historia se sigue utilizando, dado que no pierde sus características como conductor con el paso del tiempo. Pese a que la demanda de China de cobre ha disminuido producto de la pandemia y de las políticas sanitarias de dicho país. Se espera que recupere la tendencia y con esto aumentarán los precios del metal en todo el mundo. De acuerdo a un informe de S&P Global «El futuro del cobre, la brecha de suministro que se avecina» menciona que aumentará la demanda de cobre en los próximos años: “resultado del crecimiento de la transición energética además del crecimiento tradicional, habrá más del doble de la demanda de cobre en general para 2050. La demanda de cobre de la transición energética se acelerará abruptamente a través de 2035.” 

En los últimos días, las venas del Metro se han convertido en un tema mediático por su robo y los sucesos que se han presentado. Confío en que las autoridades sabrán garantizar la no repetición de este agravio al STC: delito que no es perseguido queda impune y delito que queda impune se repite. La Ciudad de México necesita del Metro y el Metro necesita estar sano, por ello sus venas deben de estar saludables para que pueda seguir transportando a los millones de usuarios que lo usan todos los días.