Bernardo López
Jorge Tanamachi realiza obras en colectivo con los jóvenes miembros del Taller Huachinango, con el objetivo de ofrecer ese don que se les ha concedido a los creadores de arte, sin embargo, dijo, en la actualidad los artistas deben luchar contra el dilema capitalista de producir obra y venderla, pues deben pagar los insumos que un humano necesita para sobrevivir.
El líder del Taller Huachinango hizo esta reflexión durante la inauguración de los vitrales “El Abrazo o La Concordia”, y “El Laberinto”, en el Salud Center, espacio dedicado al cuidado de la salud, en el WTC Ciudad de México.
El artista recordó que en el siglo XVIII el arte estaba enfocado en alcanzar la belleza que se les había concedido a los dioses, o aproximarse a ella. Ahora los creadores han perdido ese escenario metafísico sobre la belleza divina, por lo tanto, cada autor se lo tiene que inventar, así se comenzó la búsqueda de otros valores.
Jorge Tanamachi explicó que los vitrales fueron titulados “El Abrazo o La Concordia”, que se basa en el mito platónico sobre los seres humanos que tenían cuatro brazos y cuatro piernas, dos rostros, viendo hacia el frente y hacia atrás, y “éramos tan poderosos y arrogantes que competíamos con los dioses. Como castigo, los dioses nos dividieron en dos y así se explica el mito del amor”. Dijo que, para los creadores de la obra, la salud fue representada en dos corazones que están en equilibrio, en homeostasis.
En el muro contrario se empotró “El Laberinto”, que representa la ausencia de equilibrio o enfermedad y las salidas que podemos tomar para escapar de ese estado. En el vitral se pueden observar varios insectos, que protagonizan mitos como de Ariadna y Teseo; o el Escarabajo, de origen egipcio, además de una mariposa y una polilla.
Alejandro Loyola, uno de los jóvenes artistas que participó en la creación, afirmó que el arte contribuye a la sanación de las personas, “al permitir viajar al espectador a partir de lo que se observa en la obra y entrar de nuevo en armonía al ver los colores”, como en el caso de los vitrales.
Explicó que la técnica que se eligió fue Tifanny, en donde se juntan las piezas de vidrio mediante un proceso de soldado con una cinta de cobre, lo que permite jugar más con las líneas, además que lleva un plomeado.
En el evento de inauguración, el diputado Jorge Gaviño Ambriz respaldó el ímpetu de los jóvenes artistas y creadores que impulsa el Taller Huachinango, durante la inauguración de los vitrales “El Abrazo o La Concordia”, y “El Laberinto”.
“Viendo al grupo de jóvenes que crean arte y develando cosas siempre me siento muy orgulloso, realmente disfruto”, comentó el legislador.
















