Enrique Escobedo 

Sinceramente me pregunto ¿Qué entiende el presidente con democratizar a la UNAM? Sabemos que no es un hombre conceptual y utiliza la palabra como si viviéramos en el eterno asambleísmo estudiantil de gritar y levantar la mano.  Me preocupa que piense que democratizar a la UNAM consiste en que el profesorado, alumnado y personal administrativo por voto libre, directo y secreto elijan a las autoridades académicas, sin ninguna consideración por los méritos académicos, sino su capacidad de obtener votos mediante la movilización y compra de líderes corruptos. Podría acontecer que además entienda que democratizar es que el alumnado vote si desea o no que se les apliquen exámenes o que se les califique con diez porque así lo decidió la mayoría del grupo. 

Las experiencias mexicanas en las universidades públicas de elegir a las autoridades académicas mediante campañas electorales y de un proceso de votación de toda la comunidad universitaria son el relajamiento de la vida escolástica, caída de la calidad académica y el desprestigio ante la sociedad de esa institución, pues se convierten en plazas de lucha por el control de las facultades y son bocadillo de los partidos políticos. Las facciones que operan dentro de esas universidades son ajenas al proceso enseñanza-aprendizaje, la investigación y la difusión de la cultura. 

En la UNAM se vive plenamente la democracia directa e indirecta. Resulta que el profesorado y el alumnado por voto libre, directo y secreto elige a sus representantes ante sus respectivos consejos técnicos y al universitario. Además, la representación ante el Consejo Universitario es que, sin importar el número de profesores y alumnos de cada escuela, facultad e instituto, el voto es por escuela, facultad e instituto con lo cual, por ejemplo, se evita que una facultad de muchos estudiantes pese más que una con menos alumnado. 

Es el Consejo Universitario, quien por voto libre y directo acepta o rechaza a los miembros de la Junta de Gobierno y del Patronato propuestos por el rector. Consecuentemente, entra en operación la democracia indirecta. La Junta de Gobierno, por lo tanto, designa al rector y a los directores de escuelas, facultades e institutos.  Cabe abrir aquí un paréntesis: con la actual Ley de Revocación de Mandato, el gobierno del presidente López Obrador está reconociendo tacita y explícitamente la democracia indirecta, ya que, si acaso el pueblo decide manifestarse en contra de que el primer mandatario continúe en el encargo, sería el Congreso de la Unión quien designe al nuevo presidente, con lo cual México tendría un presidente designado por democracia indirecta; cierro paréntesis. En otras palabras, la Universidad Nacional es democrática. 

Por lo anterior no me queda claro qué tipo de democracia quiere para la máxima casa de estudios el presidente. A menos que lo que desee es modificar la Ley Orgánica de la UNAM, para lo cual está urgido de que el estudiantado regrese a clases e iniciar una agitación con líderes corruptos que propongan desde el seno de ese centro de estudios el cambio legal y después propondrá, tal vez al amparo de la iniciativa preferente, que el Congreso de la Unión actúe en consecuencia y él sea quien designe al rector, que no haya examen de admisión y se acabe con las libertades de catedra e investigación. En otras palabras, que en las instituciones de educación superior sólo se enseñe la doctrina de su partido político.  

En lo personal no creo que el presidente sepa lo que es la vida democrática en la UNAM, pues era poco asiduo a tomar clases y aunque tardó 14 años en terminar la carrera no le he escuchado argumentos conceptuales acerca de lo que significa la cuarta transformación. Léase sus objetivos cualitativos, su visión de Estado a largo plazo y sus ideas acerca de lo que es estratégico y prioritario, así como lo que considera urgente y necesario.    

La UNAM vive y ejerce la democracia al ser una universidad de masas, permite la movilidad social, enseña acerca del mundo de las ideas políticas de manera tolerante y asume una posición crítica ante las decisiones del poder, por eso goza de su autonomía que es el ejercicio responsable de ver universalmente a México y el mundo.